Archivo por meses: Febrero 2011

Ofrendas florales de Fidel y Raúl Castro en homenaje a Martí

Ofrendas florales del Comandante en Jefe Fidel Castro, del General de Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y del pueblo de Cuba, fueron depositadas en Santiago de Cuba, en homenaje a José Martí.

Estudiantes, cadetes, trabajadores y combatientes de la Revolución, se reunieron ante el mausoleo que guarda los restos del patriota, en el cementerio Santa Ifigenia, al cumplirse 116 años del comienzo de la última guerra en la Isla contra el colonialismo español, organizada por Martí.

A la unidad de ceremonias que realiza la guardia de honor en ese lugar, Monumento Nacional, se unieron jóvenes de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos (camilitos) y de la Interarmas José Maceo, ambas de Santiago de Cuba.

Entre los seleccionados por sus resultados docentes y en la preparación militar, figuraron la cadete Eliannis Leyva y el camilito Pedro Andrés Hierrezuelo, quienes manifestaron el orgullo de rendir tributo a Martí y hacerlo en nombre de las instituciones de ese tipo en el país.

Vicente González Díaz, vicepresidente del Consejo de la Administración Provincial, en las palabras centrales, recordó las acciones del 24 de febrero en varias regiones de la Isla, para reanudar la lucha armada contra el régimen colonialista español.

Señaló que en Oriente ocurrieron importantes levantamientos, en particular en Baire, donde hace 116 años se lanzó el grito libertario por patriotas de la localidad, como Saturnino Lora, Florencio Salcedo y Juan Joaquín Urbina.

En ese poblado del municipio de Contramaestre, también se recuerda hoy la fecha con un acto político-cultural frente al Museo Casa Jesús Rabí, el toque de la Diana Mambisa al amanecer y una peregrinación hasta el cementerio.

Enviado por Marlene Montoya (AIN)

Natalia Herrera: “Shangó con conocimiento y Yemayá en puyas”

Amaury Pérez Vidal, Con 2 que se quieran
Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran. Ahora aquí, en 5ta Avenida y Calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.
Hoy nos acompaña…es la primera vez que viene un familiar mío al programa. Mi madrina de bautizo, una persona a quien yo quiero mucho, me cuestan más trabajo estas entrevistas, porque a la persona que tengo frente a mí la quiero tanto.
Una vedette, una gran artista. Baila, canta, actúa, es un personaje dramático muchas veces también y es el Premio Nacional de Humorismo del año pasado.
Mi querida, mi adorada, Natalia Herrera. Mi vida, me voy a levantar hasta ti y te voy a dar un besito, uno de piquito. Madrina querida, Natalia, te quiero muchísimo. Ya lo dije, que eras Premio Nacional de Humorismo. ¿Qué significó cuando te dieron ese premio? Cuando te llamaron y te dijeron: eres el Premio Nacional de Humorismo.
Natalia. Me eché a llorar de la emoción.
Amaury. ¿Verdad?
Natalia. Y fui caminando para atrás y me senté en el butacón de la sala llorando, porque, óyeme, uno se emociona.
Amaury. ¿En qué pensaste en ese momento?
Natalia. ¡Pensé tantas cosas, Amaury! Me acordé de tantas cosas buenas y malas, que por eso me eché a llorar.
Amaury. ¡Qué bárbaro! Tiene que ser una emoción, porque ya tú no lo estabas esperando,¿o sí?
Natalia. No, nunca lo esperé. Yo nunca he esperado ningún premio.
Amaury. Pero has tenido muchos.
Natalia. He tenido muchos premios, afuera y aquí. No me puedo quejar en ese sentido.
Amaury. A ver, yo quiero que los televidentes sepan, porque lo que yo tengo delante de mí es a una mujer preciosa, una mulata preciosa.
Natalia. ¡Mentiras, no!
Amaury. No, no, no, mentiras no, contigo no. Si somos familia, somos astilla del mismo palo.
Natalia. Tuve buen cuerpo.
Amaury. No, pero tú eres una mujer bonita, con unos ojos que no se puede creer, ¿qué edad tienes?
Natalia. Nada más que 87, Amaury.
Amaury. (risas)Eso no se puede creer. Con esa vitalidad.
Natalia. 1923. Saca cuentas hasta acá.
Amaury. No, pero además, cuando llegó, que aquí hay, en la escenografía, bueno, hay cables y cosas así, y todo el mundo cuidando a Natalia y ella hizo, tram, tram, tram, brincó por arriba de todo…
Natalia. …Soy una anciana atrevida.
Amaury. No, no digas. Yo siempre digo que cuando uno se pone bajo las luces de este espacio, no hay ancianidad ni hay vejez.
Natalia. ¿Tú crees que tengo 15? ¡Muchachos, ataquen!
Amaury. (risas) Está bien, está bien. A ver, yo sé bastante de tu vida, pero voy a tratar de meterme en los lugares que no sé mucho.Yo quiero que me hables de dónde naciste, en qué lugar naciste y cómo era tu entorno familiar.
Natalia. Bueno, mi entorno familiar eran mis hermanitos, mi mamá.
Amaury. ¿Cuántos hermanos?
Natalia. Seis. Murieron dos hermanas.Éramos más. Mi mamá y mi papá y mi abuela que me crió junto con mi mamá y mi tía Natalia, que me llamo Natalia por esa tía.
Amaury.¿Y por qué tu papá se molestó tanto contigo cuando empezaste a querer ser artista?
Natalia. Bueno, allá voy a llegar, tú verás.
Amaury. ¡Ah!, ya, dale.
Natalia. Yo nací en la calle Fábrica frente al parque, que era una casa antigua. Ahora es un edificio con varios apartamentos. De ahí pasé a Cayo Hueso.
Amaury. Barrio insigne.
Natalia. Barrio distinguido. Bailo una rumba muy buena gracias a los rumberos del Parque Trillo. Me le escapaba a mi mamá con 7 años e iba para allá. Y ya nacida allí, nacida no, criada allí la policía me quería y todo el mundo. Los guardias me querían y me decían: ¿Qué tú haces aquí? Vine a bailar rumba. Vamos para tu casa.Me cogían de la mano y me llevaban para mi casa, y eso me molestaba.
Tengo una cosa en particular, nunca me gustó la escuela, Amaury. Mi mamá me obligaba a ir y le decía: A mí no me van a preguntar cuándo Colón descubrió América. Yo tengo que cantar y bailar, que es lo que me gusta. Y ella me decía: usted tiene que ir.
Amaury. Pero sí ibas a la escuela, porque, por supuesto, fuiste a la escuela, tú escribes y lees, muy bien, además.
Natalia. Sí, sí, pero fui a la escuela hasta el sexto grado. Ahí dije: Yo voy a ser artista. La primera vez que trabajé fue a los 8 años en teatro.
Amaury.¿Y ahí fue dónde tu papá no quería…?
Natalia. No, no, más adelante.
Amaury. ¡Ah! Cuando él vio que eso era en serio.
Natalia. En el 37 fui a la Corte Suprema, 14 años tenía. Mi mamá estaba un día cosiendo en la sala de casa, a mano, y llega mi papá y dice: Oye, Chata, me han dicho que hay una niña en la Corte Suprema que se llama igual que nuestra hija, Natalia Herrera. Mi mamá estaba cosiendo, lo miró y le dijo: no se llama igual, es tu hija. Y ahí mismo ardió Troya, ahí mismo. Quería matarme. Si la hija mía sale una cualquiera será gracias a ti, Trinidad Díaz Borrel. Le dijo nombre y apellido y todo. Y ella le dijo: De una escuela de monjas sale una rumbera, por qué mi hija va a ser distinta. A lo mejor tú la crees una cualquiera y sale una gran señora y llega a ser reina o princesa. Así que cálmate, René. Fui a la Corte Suprema.
Cuando se me presentó el primer viaje, René Herrera Dorticós volvió a atravesarse en mi vida.
Amaury. Tú papá, ¡caray!
Natalia. Si. Dijo: si se va en barco, -él era jefe de lista de la aduana-, la tiro al mar y en lo que la buscan, el barco se va, porque no van a esperar a que la saquen y en avión no se puede ir porque… Así era mi papá.
Entonces, a mi casa iba un muchacho que se llamaba Luis Alonso de León y un día estoy hablando con él por la noche, después del cine y estábamos todos jaraneando y yo le digo: Luisito, si yo te hago una proposición, ¿tú la aceptas? Dice: ¿Qué proposición tú me vas a hacer? Digo: que te cases conmigo. Pero no para que seas marido mío, sino para yo poder viajar.
Amaury. ¿Pero qué edad tu tenías cuando eso?
Natalia. No llegaba a los 20 años.
Amaury. Por eso te digo, una muchachita, una niña.
Natalia. Pero se me ocurrió de pronto y me dijo: bueno, vamos a casarnos. ¿Tú sabes en donde yo celebré la boda con una comida a las doce de la noche? En el Pennsylvania, que era el mejor cabaret de Cuba en esa época. Y la gente decía. ¿Dónde está la novia? Y les decían: Está durmiendo en el carro. Yo estaba durmiendo en el carro y todo el mundo divirtiéndose.
Amaury. Claro, porque hay una cosa, tú no bebes. Tú nunca has consumido alcohol.
Natalia. Nunca, nunca me ha gustado.
Amaury. Nunca te gustó y sin embargo, has trabajado toda tu vida, muchísimo, en centros nocturnos, en cabarets.
Natalia. Pero yo no tomé nunca. A mí no me gusta.
Amaury. ¿Nunca en la vida, Natalia, nunca te gustó?
Natalia. Lo único que me pone de mal humor es que me brinden bebida. Porque, digo: No me agrada. Ay, pero un buchito que debes tomar…
Amaury. Porque la gente piensa que todos los artistas son borrachos y que beben y que gozan. Bueno, aquí tenemos una maravillosa…
Natalia. …Ni fumo, ni bebo, ni nunca he cogido una droga.
Amaury. …Ni tomas café, porque hoy te brindamos un café maravilloso, te lo pusimos y tú…
Natalia. No, lo tomo por las mañanas cuando me levanto, pero no lo puedo tomar en el día, porque por la noche no duermo.
Amaury. Sí, pero ese café es buenísimo, no te vayas a pensar que ese café…
Natalia. ¿Tú tienes ganas de que yo me desvele?
Amaury. No, bueno.
Natalia. Yo te complazco, dentro de un rato lo tomo.
Amaury. Ah, bueno, pero ahí está y está caliente y está bueno. Mira, este es el momento ¿tú ves que tú me complaces en todo? Madrina querida.
Natalia. Está muy bueno el café y está muy bueno el número que me sacó. Me las vas a pagar en la madrugada cuando no duerma.
Amaury. ¿Te acuerdas?, ¡claro! ¿Te acuerdas de la canción? si yo te hice una canción, después la canté con Isaac. “Venga madrina, tráigame la calma /Que Yemayá me arrulle y me proteja.” (cantando) ¿Te acuerdas que yo te hice esa canción?
Natalia. Sí, claro, qué linda canción.
Amaury. Bueno, a ver, vamos a hablar de una cosa que a mí me llama siempre la atención. Tú eres de las personas que trabajaba en el Teatro Martí. ¿En qué año empezaste a trabajar en el Teatro Martí?
Natalia. ¡Ay Amaury! tú no me lo vas a creer. Yo me acuerdo de todos los países que he visitado, todos los lugares donde he trabajado y no me acuerdo del año. De verdad.
Amaury. Más o menos. Si en el 37 estabas en la Corte Suprema…
Natalia. 40, 40 y pico…
Amaury. 40 y tantos. ¿Quiénes eran tus compañeros, con quiénes compartías escenario en el Martí?
Natalia. Alicia Rico.
Amaury. ¡Ah, qué maravilla!
Natalia. Candita Quintana, Chino Wong, el viejo Bringuier.Les agradezco mucho a todos.
Amaury. ¿Fue una época que recuerdas con mucho cariño?
Natalia. Con cariño y quiero mucho a mis compañeros muertos y a mis compañeros vivos.
Amaury. Y en la época esa del Teatro Martí, hiciste la versión de La Dama de las Camelias, ¿en qué época fue eso?
Natalia. Con Carlos Pous.
Amaury. ¡Con Carlos Pous!
Natalia. Eso fue más para acá
Amaury. Sí, pero bueno, ¿sería en los 50´s, por ahí?
Natalia. En los 50.
Amaury. ¿Qué tal, cómo era esa obra?, ¿Era una versión sobre La Dama de las Camelias?
Natalia. Sí, y yo salía vestida de antiguo con escarpines y tacones. Comiquísima la versión.
Amaury. ¿A dónde fuiste por primera vez de gira?
Natalia. Bueno, me fui a un lugar muy desagradable, la segunda vez, porque salí con la compañía del hermano de Piñero.
Amaury. De Garrido y Piñero.
Natalia. Y fuimos, primero, a Puerto Rico, que es un país precioso, precioso.
Amaury. Ese te encantó. Es como nosotros.
Natalia. Siempre se ve el mar. No, Puerto Rico es la verdadera isla. Tú vas por la carretera, y lo mismo ves el mar a la derecha que a la izquierda. Las playas, los cocoteros, lindo.
Amaury. La isla del encanto, le llaman ahora.
Natalia. Y de ahí salimos para Venezuela, carretera de La Guaira, para llegar a Venezuela, exponiendo la vida.Cuando llegamos ¡Ay, Ave María, yo no miro para ningún lugar!
Amaury. ¿Y eso lo hiciste en barco o en avión?
Natalia. Lo hice en avión, pero al llegar allá había que ir para Caracas, para el centro, por la carretera de La Guaira.
Amaury. Y peligrosa que era en esa época, porque no estaba la autopista que hay hoy.
Natalia. Muy peligrosa.Pero no conozco la autopista de hoy, desgraciadamente.
Amaury. Bueno, pero la conocerás, porque a Venezuela estamos yendo todos.
Natalia. Ojalá tu boca sea santa. El último viaje que di, lo di con Virulo a Angola, al sur de Angola, con 66 años.
Amaury. A llevar tu alegría seguramente.
Natalia. Llegué aquí, y el ICRT sacó una brigada que Mirta Rojas era la jefa, y me hablaron y dije: vuelvo para el sur de Angola, y me fui dos meses. Y después fui a Etiopía. Esos son los últimos viajes que he dado.
Amaury. Ahora, yo sé que hay temas de los que a ti no te gusta mucho hablar y un tema de esos es la religión. Yo sé que es una cosa de la que no te gusta hablar, pero, y no me voy a referir a ti. Tú eres una persona creyente, eso lo sabe aquí todo el mundo, eso no es un secreto que estamos revelando, pero yo puedo dar fe de que nunca has lucrado con eso. Eso nunca ha sido para ti un negocio, jamás. Yo lo sé.
Natalia. Yo, jaraneando digo: tú llegas a casa y te digo: te voy a echar las cartas, pero es en jarana es que lo hago.Y dicen que sale todo lo que yo digo.
Amaury. Bueno, porque tú serás bruja. (risas)
Natalia. Bueno, a lo mejor lo soy de nacimiento y no me he dado cuenta.
Amaury. A mí siempre me sale bien cuando me lo haces a mí. Siempre sale bien.
Natalia. Yo tengo un compañero que me dice: Chica, cuando yo voy a trabajar, yo te tengo tanta fe, que digo, Natalia Herrera, sal conmigo. Digo: coño, viejo ¿y por qué tú no me llevas en los viajes, en el avión? porque ya, más directo.
Amaury. ¿Sí?, porque va gente que te dice ¿Qué, cómo me va a ir?
Natalia. Es mejor, llévame directo. ¿Aquí no vino una brasileña con la madrina bruja? Ah, bueno, ¡que carguen conmigo!
Amaury. (risas)¿Te acuerdas de ella?, Maria Bethania , cómo no. Sí, que venía con la madrina, y que no quería que nadie la viera mientras iba del camerino al escenario.
Natalia. No, no, del camerino al escenario, todo el mundo tranquilo. Más tranquilo que estate quieto.
Amaury. ¿Tú te acuerdas, Natalia? Si la madrina decía que no podía cantar, no cantaba y viraba.
Natalia. Sí, señor
Amaury. Yo me acuerdo del viejo mío halándose los pelos y diciendo ¡Ay, Dios mío!
Natalia. Yo tengo una compañera que quiero mucho y se ocupa mucho de mí, no voy a decir el nombre.
Amaury. Está bien.
Natalia. Que tiene su padrino y ella se levanta por la mañana y va a saludar al padrino y el padrino le dice: ¿Qué tú haces aquí? Las estrellas salen por la noche. Vete para tu casa y la bota de la casa.
Amaury. A ver, tú eres una persona muy simpática, como ya el público se fue dando cuenta. Además de que te ha visto. Ahora, el asunto es el siguiente: Tú nunca has sido vulgar, siempre has sido muy popular. Popular con tu manera de conducirte en la vida particular y en la vida artística, más, por supuesto. ¿Qué tú crees de ese humor que se está haciendo últimamente, donde la gente apela todo el tiempo a la vulgaridad y al chiste de mal gusto?
Natalia. Lo veo muy mal. Porque yo nací en una época que en el arte no se usaba nada de eso. Ni reírse de los compañeros, ni decir palabras feas. Uno hace reír sin ser vulgar. Veo muy mal los grupos nuevos que salen. ¡Ay, que no se pongan bravos conmigo!
Amaury. No, no, y además, no son todos, son algunos.
Natalia. Pero los hombres se visten de mujer y no ponen mujeres a trabajar ¿Por qué? Es más difícil vestirse de mujer el hombre, que poner a una mujer a trabajar con ellos.
Amaury. Pero no hay muchas tampoco, humoristas, ahora, en un momento sí las hubo, pero ahora no hay tantas.
Natalia. No, no, sí hay.
Amaury. Sí hay, ¿pero no las buscan?
Natalia. Sí hay, pero ellos no se entretienen en buscarlas. Más fácil es decir: Fulano, tal cosa, Mengano, más cual. Y ahora hay artistas que hacen los chistes atenidos a los compañeros. ¡Ay, Amaury, si a mí me hicieran eso, Amaury! ¿Tú sabes por qué yo tengo la mente ligera?, porque yo fui mulata de Garrido y Piñero. Y la primera vez que fui, me quedé toda la noche en el backing, esperando el pie mío.Cuando terminó, Garrido que era más seco de carácter, pasó por al lado mío y me miró así de arriba abajo y dice: ¿Y usted por qué no salió? Digo: Yo estaba esperando a que me dieran el pie. Se va a quedar toda la vida sentada en el backing. Los ojos se me aguaron. El gallego venía atrás, me abrazó y me dijo: No le hagas caso a este, este es un amargado. Léete el libreto, ten idea de lo que es el libreto y sal y di lo que tú quieras, menos palabras feas, que nosotros te contestamos.Cuando nosotros te contestemos, di lo que tú quieras, que te vamos…
Amaury. ¡Qué bárbaro!
Natalia. Oye, je, je, por eso ahora cualquier atrevido se manda conmigo y yo me trepo enseguida.
Amaury. A ver, yo quiero que tú me hables de un programa de radio que tú hiciste durante bastantes años, Rincón Criollo, y fuiste muy feliz allí.
Natalia. Yo era de la Corte Suprema del Arte. Me llama un día Miguel Gabriel para invitarme a su finca. Yo me llevaba muy bien con todos los artistas, pero quería mucho a Estelita Rodríguez, porque le tenía lástima.Estelita Rodríguez era una estrella naciente, que el papá estaba enfermo y sufría mucho. Entonces ella me dijo: ¿Te invitaron?, no vayas. Le dije: ¿Por qué? Otro día te lo digo. No aceptes la invitación. Le dije: En mi casa no me dejan salir sola, así que no me esperen en su finca, di la espalda y me fui. Y me sacaron de la Corte Suprema al mes por eso. Y entró Emilio Medrano, director de ese programa que mencionaste.
Amaury. De Rincón Criollo.
Natalia. Y me miró y me dijo: Ven acá, cascabelito. Él me decía Cascabel porque siempre me vía risueña. ¿Por qué tú estás llorando? Dígole: Porque me botaron de aquí de la Corte Suprema y yo quiero ser artista.
¿Tú has hecho alguna vez comedia? Digo: Sí, en teatro. No, yo digo leyendo. Digo: No, no, nunca, pero si usted me lo da y me enseña, yo lo hago. Quédate aquí sentada que voy a hacer el programa Rincón Criollo.Cuando termine el programa, voy a enseñarte a leer. Efectivamente, a la semana ya yo leía correctamente porque era lo que me gustaba, el teatro era mi delirio.
Era un pitén divino de trabajadores y se ganó premios durante 20 y pico de años.
Amaury. ¿Y tú estuviste todo ese tiempo ahí?
Natalia. Todo ese tiempo ahí.
Amaury. ¿Y por qué se acabó el Rincón Criollo?
Natalia. Nos dieron aceite de aeroplano y todo a tomar, sí.
Amaury. ¿Aceite de aeroplano?
Natalia. Sí, sí, porque criticaban al gobierno.
Amaury. ¡Ah!
Natalia. Ese era el programa.
Amaury. A ver, hablamos de las giras, pero yo sé.
Natalia. Ah, perdón un momento, que se me olvidaba.
Amaury. Claro, claro.
Natalia. Cuando me quitaron de estrella naciente, Miguel Gabriel era el jefe máximo de CMQ de Monte y Prado, y dijo que yo no podía entrar más nunca. Cuando fui a entrar para hacer el programa Rincón Criollo, no me dejaban entrar. Me quedé parada en la puerta, llegó Medrano y le dije: No me dejan entrar porque Miguel Gabriel dijo. Vamos hasta Regalías el Cuño, que fue quien me contrató. Y fuimos al doblar que quedaba Regalías. Bebo Tensa no dejan entrar a Natalia Herrera. ¡Ay, pa’ qué dijeron eso! Bebo Tensa llamó por teléfono.
Amaury. Y se murió Miguel Gabriel.
Natalia. Y le dijo a Miguel Gabriel: Si usted no tiene ganas de perder su CMQ de Monte y Prado, deje entrar a Natalia Herrera. ¡Oye! fue un cheque.
Amaury. ¿Y qué tenía él, porque no fuiste a la finca?
Natalia. Porque no fui a la finca.
Amaury. En la finca lo que había realmente…
Natalia. Y después me enteré cómo era la finca.
Amaury. A ver, cuéntame, más o menos, cómo era la finca.
Natalia. No, no podemos, porque es un chisme largo de contar.
Amaury. Está bien, está bien. Pero en la finca había su…
Natalia. Pero para que tú sepas, más o menos,se entraba señorita Natalia y se salía señora Natalia.
Amaury. Está bien. ¡Qué linda finca!
Natalia. Muy elegante.
Amaury. (risas) Muy elegante, muy fina.
A ver hablamos de las giras ahorita, pero tú eres de las pocas mujeres cubanas, de las pocas actrices cubanas, de las pocas bailarinas cubanas, de las pocas vedettes cubanas, que hicieron temporada en Las Vegas, Nevada.
Natalia. En el Hotel Flamingo.
Amaury. ¡En el Flamingo! Ese es uno de los hoteles emblemáticos.
Natalia. En el Flamingo. No, pero cuando llegué a Las Vegas, fue algo maravilloso. Yo fui con una compañía y la muchacha que iba, yo le caía mal, una cubana y dijo que yo era mulata y me mandaron para el barrio de los niches. Y cuando llegué al barrio de los negros, hubo reunión en la calle y todo, porque no me querían porque yo era blanca.
Amaury. Claro, ellos no conocían lo que era una mulata. ¿Pero qué pasaba? todo el mundo sabe que la mulata es la mitad.
Natalia. No, pero no, las mulatas allí no tienen el color claro así, como nosotras las cubanas, son más prietecitas, y tuvieron que aceptarme en la parte de los blancos.
Amaury. ¡Qué cosa, qué barbaridad!
Natalia. Entonces, ella me puso a cantar en el programa, porque tenía que ir Celia Cruz,pero Celia era comunista y no la aceptaron. No la dejaron entrar allá.
Amaury. ¡Mira tú!
Natalia. Y entonces me llevaron a mí. La muchacha que yo te digo, no me acuerdo el apellido, se llama Olga, muy bonita mulata. Y ella sí estaba en la parte de los blancos y era mulata negra, para estar junto con los negros, en el otro lado. Y entonces me puso a cantar…
Amaury. Sí, en aquella época, porque ahora debían entrar todos juntos.
Natalia. ¡Me puso a cantar con la orquesta sin luz!
Amaury. ¿Cómo con la orquesta sin luz? ¿No te veías?
Natalia. No, no, no puso luz ni nada. Pero llegó un empresario por la noche y dijo: ¿Quién es la cantante? Le dijeron: Mírela ahí, parada delante de la orquesta.
Amaury. ¡Qué cosa!
Natalia. Y me contrató. Yo firmé mi contrato para quedarme en el Flamingo cantando. Y cuando todos se fueron a ir para Cuba, me dijeron: tu pasaporte, que te vas para Cuba. Digo: no, yo lo doy más tarde. Y al otro día por la mañana me dijeron: Oye, el pasaporte. Y estaba adelante el que me había contratado y dice: No, se van todos ustedes, ella se queda con luz y para la pista.
Amaury. ¿Y el Flamingo era en aquella época, en Las Vegas, era de los más importantes?
Natalia. De los primeros.
Amaury. Que lo creó un mafioso, el famoso Bugsy Seagel fue el que creó el Flamingo.
Natalia. Iban todos los artistas de Hollywood allá y todo.
Amaury. Sí, claro. Además, en ese momento era el único hotel que había en Las Vegas, y también estuviste en Nueva York. Y lo de Nueva York me va a llevar a cuando llegaste a La Habana otra vez, con aquellas maletas llenas de pieles ¿Qué hiciste con aquellas pieles?
Natalia. Bueno, mira yo salí de Cuba con un contrato por un año, y me demoré cuatro años para venir. Yo le había dicho a mi mamá, cuando chiquita: yo voy a tener abrigos de pieles de todas las pieles y los voy a tirar por el piso y tú vas a pisotearlos todos y te acostarás en todos. Mi mamá era más bajita que yo y pesaba 280 libras, era gordita.
Amaury. Sí, gordita, gordita.
Natalia. Y llegué y vio los baúles y dijo: ¿Y estos baúles? Dije: Pásenlos a la sala. Seguía viviendo en Concordia 620, que ahí vive todavía una cuñada mía con los hijos. Abrí los baúles, tiré todos los abrigos y los pisoteó, se acostó, rodaba de un lado para otro arriba de los abrigos, contenta, alegre.
Amaury. Se hizo realidad aquel sueño: Yo voy a traer un día abrigos y los voy a tirar en el piso para que tú camines por arriba de ellos.
Natalia. Se puso contenta y decía: ¡Ay, me parece mentira! Después regalé todos los abrigos.
Amaury. A ver, tú eres una de las fundadoras de la televisión. ¿Entraste en la televisión el primer día haciendo qué?
Natalia. ¿En la televisión?, cantando. Yo era cantante en los programas de Regalías, Partagás, en todos cantaba.
Amaury. Sí, en aquellos programas que eran miércoles y jueves, ¿no? Regalías creo que era el miércoles.
Natalia. Y pagaban muy bien, mi amigo.
Amaury. ¿Sí?
Natalia. Pagaban bien, bien.
Amaury. Pero no te daban un salario, pagaban por programa.
Natalia. Pagaban por programa.No era contratada ninguna cantante.
Amaury. ¿Quién dirigía?, era Condal (Joaquín M. Condal), creo, el que dirigía Regalías.
Natalia. Condal, dirigía Regalías.
Amaury. Y Amaury Pérez García, dirigía Jueves de Partagás.
Natalia. Tú padre, que yo lo quería, ¡qué buena gente!
Amaury. Sí, yo lo sé. Yo sé que tú lo querías muchísimo y él también a ti.
Natalia. Me llevaba muy bien con él.
Amaury. A ver, yo te voy a decir dos nombres y tú me dices qué significan esos dos nombres. Son dos personas que han tenido que ver con tu carrera. Julio Gallo, primero y Virulo, después.
Natalia. Bueno, Julio Gallo, fue el que le dijo a mi mamá que yo era una mulata del teatro.
Amaury. Teatro bufo, vernáculo.
Natalia. Y le dijo: ella es el vernáculo, una mulata y efectivamente, lo era. Trabajé después en eso.
Y Virulo, tú sabes que Virulo es muy recto. Cuando trabajé con él me dijo: Natalia, dígame todas las morcillas que usted va a decir. Le dije: ¡Ay, Virulo! Imposible, porque eso es que uno se emociona en el momento y lo larga. Y me dice no, no, no me largue nada. Dígame. Y se me ocurrió decir: Shangó con conocimiento y Yemayá en puyas. Y se lo dije y me dijo: Dígalo, está simpático.
Amaury. Y esas dos frases ya están en el lenguaje popular.
Natalia. Pero el problema es que muchos no recuerdan que la que lo dijo por primera vez, fui yo.
Amaury. Ah, bueno, pues mira estos programas sirven para eso también. Shangó con conocimiento, mira que yo lo he oído veces.
Natalia. Sí señor.
Amaury. No, pero yo no sabía que era tuyo.
Natalia. No, pero tú programa me gusta mucho, porque yo me he enterado de muchas cosas con tu programa.
Amaury. ¿Sí? Algunas son ciertas y algunas no.
Natalia. Y cosas buenas. Y quién ha mentido, y quién no ha mentido. Sí, sí.
Amaury. (risas) No, pero en televisión todo se convierte en verdad.
Natalia. Sí.
Amaury. A ver, voy otra vez al teatro bufo. En el teatro bufo, mucha gente que estaba; los escritores, los actores que estaban en contra de las cosas que pasaban en la seudorepública, utilizaban el teatro bufo para hacer sus críticas. Pero era un tipo de crítica que intentaba cambiar el orden establecido. ¿Cómo lo hacían? ¿Cómo se ponían de acuerdo para criticar al gobierno que estaba de turno?
Natalia. No, chico, porque se ponían de acuerdo porque se enteraban de cosas malas que hacía el gobierno, en el momento sacábamos eso. Pero hay una cosa muy buena con el teatro bufo. Se salían del libreto. Hacían todas las morcillas que querían y después volvían a entrar en donde se salieron, que ahora no se hace eso.
Amaury. No, ahora muchas veces la gente arranca, improvisa, se van, y se van y al libreto no se vuelve más.
Natalia. Y se quedaron idos.
Amaury. (risas) Y se quedaron idos. Yo estaba mirando tus manos cuando llegaste y estaba recordando, preciosas, además.
Natalia. Gracias, mi amor.
Amaury. Las uñas preciosas, cuidaditas
Natalia. Yo misma me las arreglo.
Amaury. Ahí está ¿por qué no tienes una manicure que te arregle las manos como hacen todas las artistas?
Natalia. No, porque tengo entendido que en lo personal… mira, yo antes me pelaba así, yo misma, pero ahora estoy vieja y el brazo levantado mucho rato molesta. Y yo vivo acorde a mis años, sé que soy una mujer mayor y que no debo hacer ciertas cosas. Y entonces, sí, sí, yo misma me amoldo el pelo, me arreglo las uñas de los pies, me arreglo las uñas de las manos. Las cejas ya no me las saco porque con la vejez, ya ellas solas se quedaron finas, se sacaron, (risas) no te rías.
Amaury. Ahora hay mucha gente que se las tatúan, yo veo muchachas jóvenes.
Natalia. No, pero empiezan negras y terminan azul oscura (risas). No, no, no, esa locura no va conmigo.
Amaury. Y que tú piensas de los hombres que ahora también se están sacando las cejas.
Natalia. Amaury.
Amaury. ¿No te gusta?
Natalia. No me gusta. Me gusta el hombre, hombre. No de dar trompadas.
Amaury. No, no. No te gustan los boxeadores.
Natalia. De dar caricias, caricias. ¡ay… Amaury, hablando de todo un poco, tú eres tremendo mango!
Amaury. Yo también estoy viejo, de alguna manera.
Natalia. No, no, no, no estás viejo.
Amaury. Lo que pasa que, para tus ojos, nunca. A ver, ven acá. Tú tuviste, tú me dijiste que te casaste aquella vez. ¿Pero no te casaste más nunca?, aquella vez de mentira.
Natalia. No me casé más nunca.
Amaury. Pero tú tuviste amores.
Natalia. ¿Tú no has notado una cosa?
Amaury. A ver.
Natalia. Yo defiendo mucho mi pueblo, y siempre donde quiera que me paro digo que no me voy por mi pueblo. Y es verdad. De mí no se habla mal nunca.
Amaury. Nadie, yo no conozco a nadie.
Natalia. No he dado motivo para ello, ningún motivo. Porque me casé, me divorcié y no miré a más ningún hombre. Y me enamoraban porque me divorcié con buen cuerpo. Y les decía…
Amaury. Todavía tú tienes buen cuerpo. Aquí te han estado, cuando le pasaron el micrófono ese por todo el cuerpo. No puedo decir las cosas que tú dijiste… las piernas de Natalia son impresionantes todavía.
Natalia. Y las rodillas.
Amaury. Las rodillas son perfectas, vaya, eso es increíble con la edad que tú tienes. Si tú ves las rodillas mías, menos mal que no las enseño.
Natalia. Yo soy un animal, yo soy un animal de tierra extraña, hijo, yo siempre lo digo. La Mistinguette estaba en Nueva York; casa propia, máquina, vestido, todo regalado, por las piernas que tenía. Yo estoy aquí en Cuba y enseño las piernas y no me han regalado ni un pirulí.
Amaury. Tus piernas valen un poquito más que un pirulí. Háblame de Chiqui, háblame de tu hijo.
Natalia. ¡Ay, Chiqui!
Amaury. Háblame de él, porque yo sé que ustedes tienen una relación hermosa, fantástica, maravillosa.
Natalia. Sí, yo le dije que yo voy a vivir hasta los 120 años.
Amaury. ¿Ah, estás en el club ese?
Natalia. Dice: Mamá ¿Por qué? Digo: chico, porque yo nunca te he fastidiado y con 120 años me tienes que bañar, asearme varias veces en el día, limpiarme los dientes. Ya tendré planchas, me las tendrás que quitar, lavarlas bien. Tengo que fastidiarte, Chiqui, porque yo no te he fastidiado. Y empieza a reírse.
Amaury. Y sigues todavía con él en la bicicleta. ¿Te acuerdas cuando tú andabas en la bicicleta en la parte de atrás?
Natalia. Sí señor.
Amaury. En la parrilla.
Amaury. Y él, llevándote para…
Natalia. Me gustaba más la bicicleta ¿tú no sabes?
Amaury. ¿Sí?
Natalia. Porque iba mirando todos los chismes. Y en la máquina no, pasa muy rápido, no te das cuenta de las cosas.
Amaury. ¡Qué cosa tan grande!
Natalia. ¡Ah!, pero te tengo una noticia, que la voy a decir aquí.
Amaury. A ver.
Natalia. Tengo una nieta.
Amaury. Mentira que ya tienes una nieta.
Natalia. De mes y medio.
Amaury. ¡Ah!, entonces es una bebita.
Natalia. Se llama Natalia.
Amaury. Bueno, cómo se iba a llamar.
Natalia. Chiqui quiso ponerle Natalia.
Amaury. Claro, sería como la Natalia tercera, ¿no?, porque está tu abuela.
Natalia. Mi tía.
Amaury. Tu tía, tu tía.Por la que te pusieron el nombre.
Natalia. Pero mira, yo lo digo siempre donde quiera que me paro: las Natalias todas tienen suerte y viajan. Fíjate que no hay muchas Natalias.
Amaury. No.
Natalia. Hollywood tenía Natalia, las que daban en las películas.Hay bailarinas clásicas de afuera, de Rusia, que se llaman Natalia.
Amaury. Cómo no, claro que sí.
Natalia. Todas. Ponte a observar que todas las Natalias son de nombre y viajan. Y él dice que su hija se tenía que llamar Natalia para tener la suerte de la madre de él.
Amaury. No, y además, Natalia debe venir, yo me imagino, yo no sé, debe venir de natal, de natalidad.
Natalia. Bueno, yo te voy a decir la verdad. Mi mamá decía que si era varón se llamaba Natalio. Yo siempre bendigo que nací hembra, porque Natalio está puñetero, el nombre.
Amaury. Bueno, sí, en realidad la combinación sería rara.
Natalia. Y cuando fui a Las Vegas, en el hotel, había un chinito que se llamaba Natalio.Se paró alante de mí y me dijo: Natalia, Natalio (imitando el chino). Lo miré y le dije: puñetero el nombre, me alegro de tener un Natalio aquí, siempre me atendía porque me llamaba Natalia.
Amaury. ¿Todavía te gustaría tener?… Tú vives con tu hijo, tú no vives sola, para que la gente no vaya a pensar que andas sola ahí en la casa. ¿Cuándo fue que decidiste que no necesitabas compañía? Compañía masculina, quiero decir, un hombre en tu casa, que te representara.
Natalia. Cuando mi marido me pegó los tarros y me divorcié. Sí.
A mí me pegaron los tarros y me divorcié. Fíjate que lloraba y mi abogado me dijo: No te divorcies, si todos los hombres traicionan. Le dije: las mujeres no tienen la dignidad que tengo yo. Si salió a buscar una a la calle, es que ya no le intereso. Me puse en 180 libras para que ningún hombre me mirara y, en un mes, bajé 50. Cogí mi peso, 130 libras, en un mes, y me dejó, Amaury, te lo juro por Trinidad Díaz, que no miré a más ningún hombre.Porque me dolió tanto lo que me hizo, que me dejó sin deseos de tener marido.
Amaury. Bueno, estamos nosotros, tus ahijados.
Natalia. Sí señor, que me quieren.
Amaury. Tú hijo que te quiere, que te queremos y que te cuidamos y que te amamos.
Natalia. Hay dos actores que yo quiero mucho porque se ocupan mucho de mí, Jorge Losada.
Amaury. Jorge Losada, querido.
Natalia. Y Doimeadiós.
Amaury. Ese es otro príncipe.
Natalia. Se ocupan de mí, que me llaman por teléfono, me atienden. De las mujeres: Olga Lidia, se ocupa de mí, Pilar Dioro, que me quiere Pilar.
Amaury. Pero quién no te quiere a ti, muchacha, hazme el favor.
Natalia. Sí, yo quiero mucho a mis compañeros.
Amaury. Tú lo habías dicho. Ahora, hay una cosa, ya llegando como al… una cosa, antes de terminar el programa. ¿Por qué cada vez que yo te quiero llamar por teléfono, una vez a la semana, tú cambiaste el teléfono?, ¿por qué?, ¿es una especie de vicio?
Natalia. En estos momentos estoy calumniada. Yo no lo cambié. La guía la mandaron a hacer a otro lugar y todos los teléfonos privados los pusieron en la guía. Estuve desde mayo a julio sin teléfono, y fui y dije: Yo pago mi teléfono, ¿por qué yo no tengo teléfono? Dicen: Natalia, tenía que venir para decirle el número nuevo. Pasó esto con la guía. Su número nuevo es este otro.
Amaury. Sí, eso está bien.
Natalia. Me lo cambiaron.
Amaury. Ese cuento me encanta, pero tú te cambias el teléfono constantemente.
Natalia. No, yo lo cambiaba antes, porque a mí no me gusta que me hagan jaranas por teléfono. Porque yo a nadie lo molesto por teléfono. Para jaranear no. Tú estás sentado en mi casa hablando conmigo, y el teléfono se demora para sonar, porque se lo doy a personas conscientes, no para jaranear.
Amaury. A ver, antes de terminar yo quiero preguntarte; ¿Por qué en todos esos viajes maravillosos que hiciste: Nueva York, Las Vegas, Puerto Rico, Venezuela, por qué no te quedaste a hacer una carrera luminosa que tú podías haber tenido allí? ¿Por qué volviste? ¿Por qué volviste siempre?
Natalia. Primero porque estaba mi mamá viva, y segunda, por mi pueblo, porque Amaury, hay que ver como quiere el pueblo a los artistas.Tú sales a la calle, tú tienes que verlo contigo; te quieren dar besitos, te dicen: ¿Cuándo va a trabajar?, ¡Ay, muy bueno su programa! Son tan halagadores con los artistas, que yo…, Amaury, a mí me da pena el que se va de Cuba para siempre, porque afuera tienen tragedia. Fíjate que este es el único país que no está en guerra. Te pones a mirar el periódico y te deprimes. Porque todo es, tal cosa, más cual, menos tal. En tal país, esto, lo otro. Y ahora la Madre Naturaleza está de hacha y machete, con las cosas que está haciendo. Y Cuba no tiene ningún problema. Y yo quiero a mi pueblo como mi pueblo me quiere a mí, Amaury.
Amaury. Nos vimos un día, me acuerdo que nos encontramos una vez en el Rincón, en San Lázaro, y la cantidad de cosas que te decía la gente, cosas hermosas, como te abrazaban, como te besaban.
Natalia. Sí. Cuando voy al Rincón todo el mundo me abraza, me besa, todo el mundo. Y ahora en la actualidad que dicen: No permita que nadie la bese, vienen y me besan, yo no le puedo decir: no me besen ¿qué cosa es eso?
Amaury. Cómo tú le vas a decir que no te besen.
Natalia. Yo dejo que me besen y que me abracen y todo.
Amaury. Bueno, nos vimos en esta Navidad pasada en el Rincón y nos vamos a ver en la Navidad que viene en el Rincón. Te quiero mucho, mamá, te quiero, mucho, mucho, mucho, mucho.
Natalia. ¿Ya terminamos?
Amaury. Ya se acabó, los programas se acaban. Tú quieres seguir en la guaracha esta.
Natalia. Yo quería seguir en el chisme. ¡Ay, qué lástima!
Amaury. Te quiero mucho, mamá. Mi niñita querida, mi madrina amada. Gracias, muchas gracias por haber venido.
Natalia. Gracias a ti, que te acordaste de mí.
Amaury. Como no voy a acordarme de ti, a ti te tenemos presente todos los días.

Escritora avileña en antología cubana-uruguaya

La editorial Letras Cubanas, del Instituto Cubano del Libro, publicará este 2011 una antología de jóvenes poetas cubanos y uruguayos, en cuya relación se incluye la joven escritora avileña Leidy Vidal García.

La editorial Letras Cubanas, del Instituto Cubano del Libro, publicará este 2011 una antología de jóvenes poetas cubanos y uruguayos, en cuya relación se incluye la joven escritora avileña Leidy Vidal García.

Los detalles se divulgan en el sitio cubarte, donde se informa que el trabajo tendrá como título El manto de mi virtud, tomado de un poema del Héroe Nacional Cubano, José Martí.

De la autora avileña se publicaran los poemas Generación perdida, Hijo de la noche, Instrucciones para talar un árbol, Junto al Lago Leman o En el Hotel California y Ultimas palabras ante el diluvio.

Según notifica el referido sitio digital la antología contiene textos poéticos de 15 autores de Cuba e igual cantidad de la República Oriental del Uruguay.

Entre los autores cubanos seleccionados resaltan Yanelis Encinosa, Leymen Pérez, Legna Rodríguez y Luis Yuseff, entre otros cultores del género literario.

Este proyecto editorial será antologado por el poeta y ensayista cubano Osmán Avilés, editor del portal de CubaLiteraria, y el poeta y escritor uruguayo Luis Alfredo Coirolo.

Proeza en sala avileña de neonatología

Enviado por Iván Paz Nogueira
En el Hospital Provincial Antonio Luaces Iraola se recupera el niño Lázaro Bartolo Santos González, uno de los de más bajo peso nacido en Ciego de Ávila, con solo 780 gramos.
Recibido a mediados de diciembre, el diminuto bebé progresa paulatinamente, con menos horas de ventilación y el incremento de leche materna por vía oral, gracias al esmerado cuidado del colectivo de la sala de Neonatología.

Bartolito, como le llaman cariñosamente, está estable y supera ya los 1300 gramos, aseguró la doctora Midiala Cervantes Mederos, quien está optimista sobre el futuro de la criatura, nacida de 26 semanas de gestación.

Yarisbey González y Adalberto Santos también están alegres por la evolución de su hijo Lázaro Bartolo, y han palpado de cerca la profesionalidad y humanismo de médicos y enfermeras de la sala avileña de Neonatología

Reafirma Ciego de Ávila utilidad de consulta de sexualidad

A 18 años de creadas, las consejerías de sexualidad se reafirman en Ciego de Ávila como una importante vía para orientar a la población hacia una vida más saludable y segura.

Ernesto Salcedo, director del Centro Provincial de Promoción y Educación para la Salud, informó que en estas consultas se atienden por vía telefónica o cara a cara, a más de 400 personas anualmente, quienes durante el día reciben ayuda de especialistas de dicha institución.

Mediante este servicio, precisó Salcedo, se detectan y previenen problemas desde puntos de vista psicológicos y médicos, relacionados con infecciones de trasmisión sexual, conflictos matrimoniales, desarrollo de los adolescentes, crecimiento de los órganos sexuales, entre otros.

Unos 200 consejeros están preparados para realizar con la mayor profesionalidad posible esta labor, disponible en los policlínicos o en los centros de Promoción y Educación para la Salud de todos los municipios, agregó Salcedo.

Marlene Becerra, una de las especialistas que contribuye a esta tarea, explicó que además de tener éxito científicamente probado, constituye una gran experiencia a través de la cual se acercan a las complejidades humanas y ayudan a esclarecer muchas dudas, sobre todo a los jóvenes.

Las principales interrogantes, dijo, están aparejadas a trastornos de la sexualidad, ya sean situaciones conyugales, de homosexualidad o de disfunciones sexuales.

Es también una manera de viabilizar tratamientos a enfermedades, cuya solución está en manos de personal más calificado y que muchas veces no se busca a tiempo por la falta de conocimiento de los síntomas, subrayó Becerra.

Enviado por AIN

Asisten más de 360 mil personas a la Feria del Libro

Más de 360 mil personas asistieron a la primera etapa de la XX Feria Internacional del Libro que finalizó este domingo en La Habana.

Zuleica Romay, presidenta del Instituto Cubano del Libro (ICL), al clausurar este domingo esas jornadas, en la Sala Nicolás Guillén de la fortaleza San Carlos de la Cabaña, informó también, que se vendieron más de 700 mil ejemplares, una cifra impresionante, dijo, si se tiene en cuenta que desde octubre de 2010 comenzaron a ofertarse las novedades de la cita literaria en muchas librerías.

Destacó que en los 11 días, en las sedes capitalinas se desarrolló un intenso y variado programa científico, literario y cultural que abarcó la mayoría de las manifestaciones artísticas y se multiplicó por otras 10 sedes en El Vedado y varias locaciones como el multicine Infanta, el Gran Teatro de La Habana y el Parque Almendares, entre otras.

Subrayó que las instituciones sumadas a ese festejo del espíritu, aportaron mucho, de acuerdo con sus respectivos perfiles y contribuyeron a hacer más accesible todas las opciones, tanto a visitantes nacionales como extranjeros.

Entre las transformaciones cualitativas de la presente edición mencionó la superior relación de los organizadores con el público, libreros y otros especialistas y esencialmente los estudiantes de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, quienes intercambiaban con los asistentes, los orientaban y proponían opciones atractivas.

También resaltó el aporte de instituciones como el Pabellón Cuba, conocido como el espacio de los jóvenes por su dinamismo y oferta, la Casa del ALBA Cultural, convertida en foro solidario de la integración latinoamericana y caribeña y la Casa de las América, anfitriona natural de escritores y artistas visitantes.

También elogió a la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, patrocinadora del foro de los poetas Voces contra la guerra nuclear, que puso la lírica en alto y en consonancia con las circunstancias de la humanidad y a niveles populares.

Dijo que para próximas ferias es aconsejable seguir trascendiendo al parque Morro-Cabaña como espacio físico, e informó que desde el 23 al 27 de este mes, la gran fiesta literaria se traslada a Pinar del Río, la Isla de la Juventud, Matanzas y Sancti Spíritus, y posteriormente abarcará el oriente de la Isla, hasta el seis de marzo.

Un jurado, presidido por el escritor Reinaldo González, entregó los premios de Mejores Stands a Ediciones Unión, en la categoría de Modular, el segundo a Ediciones Vigía y el tercero a la Casa Editora Capitán San Luís.

Entre los No Modulares, el Instituto Cubano de Radio y Televisión se alzó con el primer lugar y considerando ambas categorías, se confirió una mención honorífica a la muestra expositiva de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Al acto asistieron Homero Acosta, secretario del Consejo de Estado, Rafael Bernal, viceministro de Cultura y Frei Betto, escritor y teólogo brasileño, uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación, entre otras personalidades.

Enviado por Octavio Borges Pérez (AIN)

Turismo cubano abrió 2011 por todo lo alto

Por Raúl Menchaca (Radio Reloj)
Un aumento de casi el 16 por ciento alcanzó la industria turística cubana en enero último, en comparación con igual mes del año anterior, de acuerdo con una información adelantada ofrecida por la Oficina Nacional de Estadísticas.
Más de 296 mil turistas llegaron a la Isla en el primer mes del año, lo que marcó un record para esa etapa pero sobre todo confirmó la tendencia alcista que vive la llamada Industria del Ocio en Cuba.

Canadá, Inglaterra, Italia y España siguen siendo las naciones que envían más vacacionistas a la mayor isla del Caribe, aunque hay un creciente dinamismo en mercados como Rusia y Argentina que han redescubierto las bondades de las playas cubanas.

Cuba recibió durante el año pasado más de 2 millones y medio de turistas con un aumento de los ingresos del 3,4 por ciento, cifras que fueron confirmadas por la Oficina Nacional de Estadísticas.

El plan de la OTAN es ocupar Libia

Reflexiones de Fidel
Tomado de Cubadebate
El petróleo se convirtió en la principal riqueza en manos de las grandes transnacionales yankis; a través de esa fuente de energía dispusieron de un instrumento que acrecentó considerablemente su poder político en el mundo. Fue su principal arma cuando decidieron liquidar fácilmente a la Revolución Cubana tan pronto se promulgaron las primeras leyes justas y soberanas en nuestra Patria: privarla de petróleo.
Sobre esa fuente de energía se desarrolló la civilización actual. Venezuela fue la nación de este hemisferio que mayor precio pagó. Estados Unidos se hizo dueño de los enormes yacimientos con que la naturaleza dotó a ese hermano país.
Al finalizar la última Guerra Mundial comenzó a extraer de los yacimientos de Irán, así como de los de Arabia Saudita, Iraq y los países árabes situados alrededor de ellos, mayores cantidades de petróleo. Estos pasaron a ser los principales suministradores. El consumo mundial se elevó progresivamente a la fabulosa cifra de aproximadamente 80 millones de barriles diarios, incluidos los que se extraen en el territorio de Estados Unidos, a los que ulteriormente se sumaron el gas, la energía hidráulica y la nuclear. Hasta inicios del siglo XX el carbón había sido la fuente fundamental de energía que hizo posible el desarrollo industrial, antes de que se produjeran miles de millones de automóviles y motores consumidores de combustible líquido.
El derroche del petróleo y el gas está asociado a una de las mayores tragedias, no resuelta en absoluto, que sufre la humanidad: el cambio climático.
Cuando nuestra Revolución surgió, Argelia, Libia y Egipto no eran todavía productores de petróleo, y gran parte de las cuantiosas reservas de Arabia Saudita, Iraq, Irán y los Emiratos Árabes Unidos estaban por descubrirse.
En diciembre de 1951, Libia se convierte en el primer país africano en alcanzar su independencia después de la Segunda Guerra Mundial, en la que su territorio fue escenario de importantes combates entre tropas alemanas y del Reino Unido, que dieron fama a los generales Erwin Rommel y Bernard L. Montgomery.
El 95 % de su territorio es totalmente desértico. La tecnología permitió descubrir importantes yacimientos de petróleo ligero de excelente calidad que hoy alcanzan un millón 800 mil barriles diarios y abundantes depósitos de gas natural. Tal riqueza le permitió alcanzar una perspectiva de vida que alcanza casi los 75 años, y el más alto ingreso per cápita de África. Su riguroso desierto está ubicado sobre un enorme lago de agua fósil, equivalente a más de tres veces la superficie de Cuba, lo cual le ha hecho posible construir una amplia red de conductoras de agua dulce que se extiende por todo el país.
Libia, que tenía un millón de habitantes al alcanzar su independencia, cuenta hoy con algo más de 6 millones.
La Revolución Libia tuvo lugar en el mes de septiembre del año 1969. Su principal dirigente fue Muammar al-Gaddafi, militar de origen beduino, quien en su más temprana juventud se inspiró en las ideas del líder egipcio Gamal Abdel Nasser. Sin duda que muchas de sus decisiones están asociadas a los cambios que se produjeron cuando, al igual que en Egipto, una monarquía débil y corrupta fue derrocada en Libia.
Los habitantes de ese país tienen milenarias tradiciones guerreras. Se dice que los antiguos libios formaron parte del ejército de Aníbal cuando estuvo a punto de liquidar a la Antigua Roma con la fuerza que cruzó los Alpes.
Se podrá estar o no de acuerdo con el Gaddafi. El mundo ha sido invadido con todo tipo de noticias, empleando especialmente los medios masivos de información. Habrá que esperar el tiempo necesario para conocer con rigor cuánto hay de verdad o mentira, o una mezcla de hechos de todo tipo que, en medio del caos, se produjeron en Libia. Lo que para mí es absolutamente evidente es que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días.
Los que con pérfidas intenciones inventaron la mentira de que Gaddafi se dirigía a Venezuela, igual que lo hicieron en la tarde de ayer domingo 20 de febrero, recibieron hoy una digna respuesta del Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, cuando expresó textualmente que hacía “votos porque el pueblo libio encuentre, en ejercicio de su soberanía, una solución pacífica a sus dificultades, que preserve la integridad del pueblo y la nación Libia, sin la injerencia del imperialismo…”
Por mi parte, no imagino al dirigente libio abandonando el país, eludiendo las responsabilidades que se le imputan, sean o no falsas en parte o en su totalidad.
Una persona honesta estará siempre contra cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo del mundo, y la peor de ellas, en este instante, sería guardar silencio ante el crimen que la OTAN se prepara a cometer contra el pueblo libio.
A la jefatura de esa organización belicista le urge hacerlo. ¡Hay que denunciarlo!

Fidel Castro Ruz
Febrero 21 de 2011
10 y 14 p.m.

Abordó Fidel Castro problemas cruciales para la Humanidad

Enviado por Daniel Alejandro Benítez y Octavio Borges (AIN)
Por segunda ocasión el pueblo cubano apreció las reflexiones del Comandante en Jefe, Fidel Castro, con intelectuales invitados a la XX Feria Internacional del Libro, Cuba 2011, en las que abordó problemas cruciales que afronta la Humanidad y ponen en riesgo la supervivencia de la especie y el planeta.
La televisión cubana transmitió en la Mesa Redonda la segunda parte del encuentro efectuado el martes último, en el cual Fidel defendió la necesidad de una política ecológica global en interés de los pueblos, no de los ricos.

Acerca del peligro de que la derecha recalcitrante en Estados Unidos tome el poder, representada por el Tea Party, el líder de la Revolución dijo que habría que esperar dentro de dos años y opinó que -para que eso ocurriera- primero tendrían que resolver graves problemas, como los de la actual crisis global.

Al respecto, ejemplificó con la incapacidad del Gobierno estadounidense para controlar, entre su ciudadanía, el uso de armas de fuego, evidenciado en el reciente atentado que casi cuesta la vida a la congresista republicana Gabrielle Gidffords.

El intelectual venezolano Luis Britto señaló que, ante problemas de tal alcance y magnitud, causados por el capitalismo, la solución debe ser socialista, replanteada sobre la base del reciclaje, la austeridad y las energías alternativas, incluida la nuclear, que satanizan las grandes potencias capitalistas.

Britto también alertó sobre el enorme riego de guerras y la necesidad de un movimiento solidario que las impida.

Al responder una pregunta de ese escritor sobre la relación con el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y la importancia del proceso que se desarrolla en esa nación, Fidel explicó que considera esa Revolución como el suceso político más importante de hoy en el hemisferio.

Eric Toussaint, economista francés, intervino para hablar en torno a la crisis y denunciar las falsedades de los grandes medios de comunicación que culpan del aumento de los precios de los alimentos al consumo de las enormes poblaciones de China y la India, cuando en realidad las causas son la especulación de los banqueros más poderosos y el uso de los cereales y otros artículos básicos como fuentes de biocombustibles.

Enrique Sacerio, poeta de origen cubano que vive en Filadelfia, Estados Unidos, refirió que esa es una tierra de ideales tibios y bombas calientes; advirtió del peligro de las guerras, del privilegio blanco, de la violencia nuclear y precisó que debe promoverse una lucha por lograr un mundo multirracial en total igualdad.

Otros de los temas abordados fue el de la responsabilidad de los organismos internacionales con la solución de los problemas actuales.

Fidel señaló que los poderosos no le hacen caso a la ONU -entidad a la que calificó de estafa- y puso como ejemplo las constantes votaciones contra el bloqueo de EE.UU. a Cuba. ¿Para qué sirve la ONU si es genocida lo que hace Estados Unidos?, se preguntó, acerca del rechazo sistemático a ese cerco yanqui, sin que este sea levantado.

También citó el caso del fracaso de la Cumbre sobre el clima, en Dinamarca, tergiversada por las grandes potencias capitalistas, que no tienen interés en comprometerse con el futuro de la Humanidad, y destacó, en cambio, el papel de los Presidentes de Venezuela y Bolivia, Hugo Chávez y Evo Morales, en esa cita, donde defendieron los intereses del Tercer Mundo.

El académico peruano Hildebrando Pérez convocó a protestar – en nombre del futuro y la esperanza- contra la destrucción de las culturas originarias y de la biodiversidad en la cuenca del Amazonas.

En sus reflexiones a propósito de preguntas o comentarios de los intelectuales, Fidel explicó momentos de la lucha revolucionaria y afirmó que Cuba nunca ha torturado a un prisionero norteamericano, a pesar de que EE.UU. se empeña en incluir a la Isla entre las naciones terroristas.

Durante la etapa insurreccional de 1956 a 1959, nuestro Ejército Rebelde nunca torturó a ningún prisionero, y el prestigio alcanzado fue tan grande que muchos militares enemigos se unieron a nuestras tropas, agregó.

Evocó también distintos momentos de la historia nacional cuando estuvo presente la mano imperialista yanqui, como en la imposición de la Enmienda Platt a la Constitución de 1901, que daba amplias libertades a las administraciones norteamericanas para invadir la Isla.

También recordó cómo se apropiaron de las mejores tierras y fábricas del país, penetrando el mercado con sus productos, lo cual conllevó a un atraso industrial enorme.

Estos desmanes, explicó, provocaron que el pueblo se rebelara ante tiranos, como Gerardo Machado, quien tuvo que huir por la presión de las masas, y Fulgencio Batista, contra quien se libró una lucha desigual, teniendo en cuenta que poseía un ejército entrenado y equipado por EE.UU.

Con explicaciones detalladas y en diálogo ameno con los intelectuales, Fidel aseguró que el mayor logro de la Revolución fue convertirse en un proceso de masas y radicalizarse, siguiendo las líneas del marxismo leninismo.

En estos momentos el pueblo necesita mucha explicación e información para comprender la situación que atraviesa el mundo, y nosotros estamos en la obligación de ofrecérselas.

El Comandante en Jefe también intercambió con Rosa Cruz e Silva, ministra de Cultura de Angola, quien le agradeció por su gran visión política y por alertar de los distintos peligros que acechan al hombre contemporáneo.

Antón Arrufat: Asumir a este país es otra forma de nacer

Tomado de Cubadebate

Con dos que se quieran, programa televisivo del cantautor cubano Amaury Pérez Vidal.

Amaury. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ta. Avenida y Calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.

Hoy es una noche privilegiada para mí, y espero que para ustedes, nos acompaña, está aquí, en un minuto frente a mí, ya está, el eminente escritor, ensayista, teatrista, cuentista, poeta. Una de esas personas maravillosas…, el día que lo vi en persona por primera vez fue en Guadalajara, México, yo entraba a un hotel, había una jornada de la cultura, él estaba sentado y me dijo mi esposa: Ahí está. Yo me viré, fui, me arrodillé y me presenté besándole la mano. Hoy puedo darle la mano, ya es una persona con la que tengo una gran relación. Como dije, el gran Antón Arrufat.Antón, muy buenas noches, bienvenido.

Arrufat. Muy buenas noches, buenas noches, Amaury.

Amaury. Muchas gracias…

Arrufat. Y gracias por recordarme aquel bonito gesto como de un caballero antiguo.

Amaury. Me tiré en el piso, le besé su mano, y además, la mano con la que escribe.

Arrufat. Sí.

Amaury. O con la que escribía, porque ahora andamos con las máquinas. A ver, yo quiero empezar, Antón, porque encontré unos fragmentos, como estamos en televisión, encontré unos fragmentos en su discurso de aceptación del Premio Nacional de Literatura, que he comentado varias veces sobre ese discursoporque es uno de los más estremecedores, pero encontré tres citas ahí que quiero comentar. Una dice, la primera: “Cuando me asomaba al balcón de mi casa, me saludaban los vecinos desde los balcones satisfechos de tener por vecino a un escritor que salía por televisión”.

Segunda vez que se habla de televisión en el mismo discurso: “En nuestro país la TV otorga también su carné de identidad”.

Y la tercera, la más arriesgada: “Para las mayorías populares, quien no aparece en la pequeña pantalla, no existe”

¿Usted cree en eso o es otra de sus ironías?

Arrufat. Yo creo en algo a partir de ese momento, fíjate. Cuando yo vivía ahí, he vivido mucho tiempo en el lugar donde vivo, en la calle Trocadero, cerca de donde vivía Lezama, a media cuadra, alguien en Madrid me dijo, Álvaro Pombo: ¡Mira que tú eres snob! mudartea la calle de Lezama, (risas)pero yo me mudé allí cuando ya Lezama había muerto, con el cual tuve una gran amistad, como toda la gente sabe. Pero yo entraba y salía, sin darme cuenta de que me había ido, lentamente, convirtiendo en una especie de personaje.Y un día, después del Premio Nacional, me asomé al balcón y la gente empezó a decirme: ¡Ay, tenemos un Premio Nacional en la cuadra! Yo vivo en una cuadra de gente muy desenfadada, ¿eh?, esto me puede costar que me abofeteen cuando llegue allí.

Amaury. No, porque sale por televisión. (risas)

Arrufat. Sí, claro. Entonces, la televisión aporta una especie de figura que destruye el vacío entre el artista y su público lector o su público admirador. Y eso es lo que sucede, que es lo que yo llamo carné de identidad ¿no?, o sea, alguna gente después del Premio Nacional, pues, me ve por la calle, siempre…, me acostumbré a salir con un bolígrafo. A la gente le apasiona tener autógrafos hasta de un autor que seguramente no han leído.Pero indudablemente la televisión en este país, y creo que en el mundo entero ya, es una fuerza inconmensurable de comunicación.

Amaury. Sí, lo que pasa es que el juicio es muy duro y a mí me pareció, conociéndolo, un poquito sarcástico, porque dice: “Para las mayorías populares, el que no aparece en la pequeña pantalla no existe”. Y eso es un poco absoluto.

Arrufat. Los años me han ido aliviando, eso es del año 2000, o sea, mis grandes maestros, Lezama y Virgilio Piñera, no salieron nunca en televisión. Sentían por la televisión algo como: “No te metas ahí, muchacho, no te metas ahí”. Y entonces a mí me pasa eso también.

Amaury. Sí, con recelo.

Arrufat. Sí, con recelo, es la palabra exacta. Voy a tener que acabar aceptando este medio. (risas)

Amaury. A ver, en un libro que es una verdadera joya, usted insiste en un personaje; la tía. La tía que se relaciona con los espejos. Entonces mi pregunta sería: ¿Si se mira usted mucho al espejo? Sería la primera pregunta. Si fuera afirmativa ¿qué ve? Y si fuera una negativa ¿a qué le teme?

Arrufat. Bueno, uno en el espejo puede ver aquel que quiso ser, en un sentido, tal vez, moral. Yo me afeito al espejo, como casi todo el mundo.Cuando era muy joven me levantaba y me miraba al espejo y decía, golpeándome la cara: ¡estás bien, estás bien! y salía, pero ahora me he dejado de mirar. El problema de mi tía era la no existencia.

Amaury. La no existencia, ¡no existía si no se veía en el espejo!

Arrufat. Si no se miraba a cada rato en el espejo…, ella, de pronto, en medio de la conversación, era una persona maravillosa en ese sentido, porque era completamente demente se levantaba desesperada, y decía: no existo, ¿no hay un espejo?, no existo. O sea, no me veo. Y el espejo…, tú sabes que en ese libro que tú citasLas pequeñas cosas, hay también un escrito largo sobre el espejo. Creo que el espejo es una especie de viviente en la casa. Por ejemplo, tú oscureces toda la casa y pasas por el baño o pasas por donde hay un espejo, y el espejo te lanza un reflejo. Y uno lo mira extrañamente como: estoy aquí, soy tu segunda parte, mírate un rato,cualquier cosa, que el espejo puede dar, aparte de que el espejo es un instrumento erótico.

Amaury. Sí, y de la vanidad.

Arrufat. Y de la vanidad.

Amaury. También, meditando en eso del espejo, pensé en la sombra y en Peter Pan buscando su sombra.

Arrufat. Sí.

Amaury. Ahí está, ¿Antón anda buscando su sombra?

Arrufat. Nadie puede saltar más allá de su sombra, decía Confucio.

Amaury. Claro.

Arrufat. Y la sombra va detrás de uno. ¿Tú te imaginas lo que sería la sombra en la noche medieval mientras nieva y la gente está encerrada en la casa, está nevando afuera, hay un frío extraordinario? Una de las cosas más impresionantes es que las sábanas en la Edad Media no se calentaban nunca, (risas) siempre estaban frías, y la gente utilizaba botellas con agua caliente, cualquier cosa, metían al perro en la cama, cualquier cosa por tal de no sufrir esas madrugadas infinitas con un frío en su esplendor…

Amaury. …Pero hay dos tipos de frío, el que provoca el clima y el que provoca la soledad. Entonces, la pregunta sería, y voy a provocarlo. Cuándo está solo y tiene frío ¿No va a poner botellas calientes? No sé si tiene un perro.

Arrufat. Mi perro murió, pero es mejor deslizar un cuerpo humano que lo caliente a uno. Lo que sucede es que, mira, yo a esta edad, tengo 76 años, no le tengo miedo a la soledad. Además, fíjate en algo, la soledad es casi inalcanzable, porque uno está acompañado por los libros, por la música, por los recuerdos, por la memoria, por los dolores de su cuerpo.

Amaury. Por el sonido de la calle.

Arrufat. Por el sonido de la calle y entonces la soledad es un estado de aspiración del hombre. Estoy diciendo cosas en que seguramente la gente no cree, pero es como ese estado al cual el hombre puede llegar, una aspiración, como la libertad, por ejemplo. No hay una libertad absoluta, no hay tampoco una soledad absoluta.

Amaury. Pero hablamos del día, ¿y en la noche?

Arrufat. Bueno, en la noche todo es más espantoso. Yo era, de joven, un tipo nocturno, que salía a caminar por las noches. Ahora ya no hago eso, porque además, la ciudad es tan nocturna, tan doblemente nocturna, tan carente de luz, que es maravilloso, porque uno se puede ir partiendo las piernas a medida que va caminando y llega a su casa ya, completamente paralítico (risas).Pero, bueno, he escrito una novela que se llama La noche delaguafiestas.

Amaury. ¡Una gran novela, no una novela!.

Arrufat. Eso dicen algunas personas y otros la atacan violentamente.

Amaury. Bueno, yo no sé quiénes…

Arrufat. Lo que se merecen siempre las grandes novelas. Ser elogiadas y ser atacadas.

Amaury. Bueno, yo soy…

Arrufat. …Eso quiere decir que no es indiferente, que la gente no es indiferente con el libro. ¿Tú estás a favor?

Amaury. Sí, yo estoy a favor.

Arrufat.Te voy a mandar un ejemplar con una dedicatoria.

Amaury. Yo tengo el ejemplar que compré.

Arrufat. Sí, pero te mandaré el último publicado en España con una dedicatoria muy tierna.

Amaury. Ahora, yo, y ya el televidente vio, el que lo leyó, el que no lo ha visto conversar así en público. Ya vio al demonio que habita en Antón, al Enfant Terrible, ¿no?, dirían así las personas que manejan así el francés y todo eso.Y cuando hemos estado juntos, muchas veces hemos estado en lugares donde hay muchas personas, y algunos de los que están ahí, yo sé que son capaces de caer martilladas bajo el filo de la lengua de Antón. Yo corro y me pongo al lado de Antón. ¿Por qué ejercita esa necesidad, todo el tiempo, de entrar en esa batalla con su propio ingenio?

Arrufat. Mira, tengo demasiado y tiene que salir de algún modo (risas) porque no me voy a morir con el ingenio en la cama. Pero yo creo que es un ejercicio. Es un poco aprendido de memoria ¿eh?Es un ejercicio, ¿tú comprendes?, que uno hace y que no puede dejar de hacer porque es lo que el otro espera. Entonces como el otro espera que yo diga algún horror, todo el mundo se acerca para ver qué horror dije y después lo van divulgando por la ciudad y los aumentan.

Entonces cuando quieren hablar de alguien me lo atribuyen también, o sea, es un horror que se multiplica y entonces yo los divierto. Además yo soy admirador de Oscar Wilde, que hacía mucho estas cosas.

Amaury. Hacía eso todo el tiempo.

Arrufat. Y entonces, hay una anécdota sobre Oscar Wilde, que había conversado de un modo brillantísimo con varios amigos en una mesa, no quiere decir que yo tenga esa brillantez, que yo lo alcance. Pero lo cierto es que un amigo después contó, que cuando se levantó y lo vio cómo se alejaba en la calle, iba triste, alicaído, como perdido. O sea, el hombre que había sido brillantísimo delante de los demás, en la soledad, era un verdadero espantajo. No sé si esto me ocurre.

Amaury. No es su caso, yo puedo decir que no es su caso. Además, yo me acerco, no solo a disfrutar del filo de su verbo, sino a protegerme.

Arrufat. (risas) ¿Tú piensas que mientras estás al lado no voy a hablar mal?

Amaury. Por lo menos en mi caso nunca ha ocurrido.

Arrufat. No te garantizo eso. (risas) Porque una de las cosas que más me gusta es decirle a le gente lo que el otro dijo y delante.

Hay tres personas y yo me acabo de enterar que de la tercera acaban de decir tal cosa, y yo inmediatamente se lo digo allí delante. Mira, esta persona ha dicho de ti esto, y es maravilloso, porque se forma, se forma como una especie de vitalidad, que necesitamos mucho cuando ya somos muy conocidos. Necesitamos siemprecomo una vitalidad.O sea, que las solemnidades se caigan, que ya yo no sea miembro de la Academia de la Lengua, que no sea Premio Nacional, que no tenga todas las medallas, todo eso se viene al suelo y me convierto en un muchacho de veinte y pico de años.

Amaury. Es lo que parece, un muchacho.

Arrufat. ¿Usted cree?

Amaury. Sí, bueno yo sí. Ahora, ¿cómo es un día de Antón? porque los escritores tienen manías.

Arrufat. Estoy lleno de manías para trabajar y he hecho una lista de todas esas manías.

Amaury. Por ejemplo, ¿a ver algunas?.

Arrufat. Bueno, el bañarme, el tomar té, el caminar, a veces caminaba mucho. Por ejemplo, cuando escribo una obra de teatro, me gusta caminar. Entonces me hago todos los personajes y los vecinos van creyendo que he enloquecido porque hablo como mujer, como niño, como anciano, como gago, como cualquier cosa y entonces hay una especie… como de… como aquí se vive de una manera tan colectiva, y tan promiscua, que todo el mundo participa un poco de la vida de uno.Pero claro, ya se sabe que ahí vive la figura. No te he contado ese chiste.

Amaury. ¡A ver, cuéntemelo!

Arrufat. Que yo entré en una librería y la librera estaba sentada, me miró y me dijo: ¡Hola, figura! Desde ese momento yo utilizo ese término de figura, claro, burlándome un poco de mí mismo, cosa que hago con gran pasión.

Amaury. Ahora, una cosa que me llama la atención, todas las ramas de la literatura usted la trata, las trabaja y tiene éxito en todas.¿Pero a la misma vez usted está escribiendo una novela, o un cuento, o un poema, un ensayo, una obra de teatro, a la misma vez todo?

Arrufat. No, a la misma vez no. Pero yo siempre quise vivir en una especie de casa en que cada habitación tuviera una máquina de escribir o una computadora.

Amaury. Es lindísimo porque es como un cuadro de Magritte.

Arrufat. Sí, y en una escribía la novela, en otra escribía un cuento, en otra escribía poemas, me iba trasladando por el resto de la casa.

Amaury. Pero es una cosa a la que no debe renunciar. Es una buena idea.

Arrufat. No, yo no he renunciado a nada, me lo han ido quitando todo, pero no he renunciado. (risas)

Amaury. Santiago de Cuba, Antón Arrufat, santiaguero. Sin embargo, no tiene acento de santiaguero.

Arrufat. He hecho un esfuerzo gigantesco por quitármelo.

Amaury. ¿Por qué? Ahora le salió.

Arrufat. Sí.

Amaury. “Por quitármelo”. (Amaury habla como un santiaguero)

Arrufat. ¿Sabes una cosa?, que apenas un santiaguero me llama por teléfono, conversamos un rato y yo me paso como tres días hablando como los santiagueros.Eso es una cosa tan pegada, tan consustancial a mi sangre y a mi espíritu, a lo que sea, vaya, a lo que es consustancial, que nunca hemos sabido qué cosa es.

Amaury. Y se usa mucho esa palabra, porque es lindísima.

Arrufat. ¿Consustancial?

Amaury. Sí, es preciosa.

Arrufat. Entonces, ¿Hablábamos de Santiago?

Amaury. De Santiago de Cuba. Quiero hablar sobre todo, por los apellidos.

Arrufat. Mis apellidos son Arrufat Marat: mi padre era de origen catalán, Arrufat. Es una familia muy antigua del reino de Aragón. Y mi madre, era Marat, decían siempre en esa casa, hasta hace muy poco en que me encontré con un hispanista palestino, y yo le dije que yo era árabe, y escribió mi nombre como lo escriben los árabes, el apellido de mi madre y me dijo: mire, no se dice Marat, se dice Murat. Me pareció una cosa maravillosa, porque durante años, mi familia dijo su apellido mal, no sé cómo.

Amaury. ¿Y usted también?

Arrufat. Sí, yo también.

Amaury. Y quería preguntar por el niño Antón, el niño Antón en Santiago de Cuba.

Arrufat. Ah, el niño Antón era insoportable. Mi madre, que me quería mucho, como todas las madres cuando no son unas canallas, nunca me pegó.Y yo creo que hubiera sido bien que me hubieran dado mi buen bofetón de vez en cuando, pero no.

Amaury. No ocurrió.

Arrufat. No ocurrió, no ocurrió. Y eso contribuyó a majaderías que he heredado hasta hoy, que no me podían prohibir nada. Me daban unos ataques que me salía una espuma por la boca, impresionante.

Amaury. Pero por qué era aquello, por explosión…

Arrufat. Era díscolo, pero además jugaba pelota, hacía disparates, me iba al mar, remaba. Toda una serie de cosas que hacen los niños.A mí me encantaba un lugar en Santiago de Cuba, que se llama Cayo Smith, que es como una islita.

Amaury. Preciosa.

Arrufat. En el centro de la bahía.A mí me encantaba nadar allí, ir a Ciudad Mar. Al Morro nunca iba, porque no estaba restaurado, y los santiagueros no tenían ninguna costumbre de ir al Morro, y entonces después ingresé en la escuela de los curas.

Amaury. Bueno, ¿qué quedó de la escuela de los curas?

Arrufat. La gente dice que quedan algunos gestos de mano y sobre todo, una disciplina. Eso me lo enseñó la iglesia. Las dos órdenes en las cuales fui educado, por los Jesuitas y posteriormente, cuando ya vivíamos en La Habana, que vinimos en el año 47, los Escolapios. Pero me sirvieron.Después me separé por completo de la Iglesia. Esto lo he explicado en unas largas entrevistas que fueron publicadas en las revistas de la Iglesia, porque yo era monaguillo, servía en la iglesia, me vestían de Papa en las fiestas religiosas.

Amaury. En las representaciones religiosas.

Arrufat. En las representaciones. Parece que descubrieron que yo era un tipo teatral, los curas tienen una buena mirada, que les permite llegar hasta hoy.

Amaury. Y que van a trascender a mañana también, y eso lo digo yo.

Arrufat. Y eso lo dijo usted y lo decía Lezama. Lezama cuando me veía muy incrédulo, decía: “No se preocupe, no me moleste, porque la Iglesia durará hasta el fin de los siglos”.

Amaury. Exactamente

Arrufat. Decía así como si los siglos fueran a entrar por la ventana.

Amaury. ¡Y en el caso de Lezama, podían entrar por la ventana los siglos!

Ahora, Antón. ¿Cuándo es que aquella suerte de epilepsia infantil se convierte…?

Arrufat. …Imaginaria, ¿eh?

Amaury. Claro, claro que imaginaria, pero se convierte en una epilepsia intelectual, ya no imaginaria, sino real, porque solamente se puede tener una obra como la suya, si uno vive en un estado de catalepsia, prácticamente.

Arrufat. Mira, muy pronto. Yo empecé a escribir como a los 10 años. En la misma aula, mientras el cura explicaba, yo escribía tranquilamente. Y siempre me sorprendía el cura en eso, y me decía: ¡oiga, pero atiéndame! Y yo decía: sí, yo estoy atendiendo, yo estoy atendiendo, y yo estaba escribiendo un poema. Pero esos poemas se perdieron, felizmente, a lo mejor ¿comprende? alguien los ha recogido y los va a publicar después que yo cierre los ojos.

Amaury. Mejor sería que los publicaran con los ojos abiertos.

Arrufat. No, porque pueden ser mejores que los de ahora (risas), y eso me daría una vergüenza espantosa.

Amaury. ¿Y cuándo es que conoce a Virgilio Piñera? Hay muchas voces maldicientes que dicen, que usted era su discípulo, que era el muchacho preferido de Virgilio y que todo lo que sabe lo aprendió de él. Siempre hay gente que dice cosas así.

Arrufat. Sí, hay gente que dice cosas así. Yo también las digo, o sea, no hacen más que corresponderme. Pero no es cierto. Virgilio era un tipo muy rivalizante, una personalidad muy difícil y yo lo toreaba muy bien, ¿eh?. Entonces tuvimos una amistad, como son las amistades, las verdaderas amistades entre los artistas. Vernos diariamente, bañarme en su casa, él ir a comer a la mía, y por la noche hacer un café con leche con dos galletas viejas. Es decir, eso era realmente una amistad de verdadera relación, ¿no?, de verdadera relación.A veces teníamos unos disgustos infinitos y estábamos tres o cuatro meses sin vernos. Era una cosa muy graciosa, porque a veces nos encontrábamos en la calle y estábamos peleadísimos, y él pasaba por el lado y me hacía así. (se coloca la mano en la cara a modo de parabán)

Amaury.¡Con la mano o con el paraguas!

Arrufat. Con la mano, como quien dice: paso, pero no te veo. Yo aprendí de él una cosa que es importante para un escritor, cuando está tratando a un escritor más hecho que él. Que es la ética de la literatura. La literatura tiene su ética, el escritor tiene su manera y su manera de vivir en la sociedad, su conducta y tiene que mantenerla hasta el final.No aceptó nada que lo separara de su escritura. Vivía con una peseta, yo también vivía con una peseta en el bolsillo, en aquella época también se podía vivir con una peseta ¿comprende? Pero esa ética de un escritor; yo digo lo que debo decir, yo escribo lo que debo escribir. Yo no hago elogios de compromisos porque tú eres mi amigo, y me apena y tengo que elogiar tu libro de todas maneras. Esas cosas a él le parecían verdaderas traiciones y eso es lo que yo aprendí de él.

En el orden de la escritura, mi literatura, ni mi teatro, ni mis novelas, ni mis poesías se parecen en nada a lo que él escribió,

Amaury. No se parecen.

Arrufat. No se parecen, ¿verdad? Es a favor de él, ¿no?

Amaury. A favor de los dos. Es más cómoda para mí esa posición.

Arrufat. ¿Verdad?, es casi suiza.

Amaury. Es el mundo de los relojes. (risas)

Arrufat. Entonces, pues nada. Eso es lo que yo creo que yo heredé de él. También lo heredé un poco de Lezama, aunque Lezama era un individuo más tranquilo que Virgilio Piñera, que fueron, como escritores, mis dos grandes amigos.

Después lo sería Dulce María Loynaz, pero Dulce María Loynaz era una gran dama, tenía unos vestidos que le llegaban a los tobillos, entonces era muy diferente. Yo aprendí con ella el arte de conversar. No aprendí, sino perfeccioné con ella el arte de conversar; porque ella conversaba como los antiguos cubanos, que es una manera muy curiosa de conversar: que es escuchar, no precipitarte, no apabullar al otro, no querer tener todos los problemas resueltos. O si tú tienes todos los problemas resueltos, fingir que no están resueltos, para oír lo que el otro va a decir sobre esos problemas. Eso lo aprendí de estos grandes escritores.Indudablemente son los grandes escritores cubanos del siglo XX.

Amaury. Sí, pero es curioso, porque tanto Lezama, como Virgilio, como Dulce María, son personas que vivieron, además, una vida hacia adentro y cualquiera que esté viendo la entrevista, pensará que usted es una persona que vive hacia afuera, de balcón a la calle, en la realidad, por las cosas que está hablando. ¿Cómo podía establecer entonces un vínculo con personas tan herméticas…?

Arrufat. …Bueno, Lezama…

Amaury. …Dulce María sí era hermética…

Arrufat….Y Lezama también, pero Dulce María… yo de pronto iba por la calle Obispo, me sentaba en el Parque Central, y la veía sentada en un banco allí, vestida de negro, con una sombrilla abierta. Y yo iba y la saludaba y le decía: ¿Usted es usted? Y decía: Yo, sí. Ella tenía eso, y Lezama era un caminador, hasta que pudo. Ya cuando yo empecé la gran intimidad con él, que era en los años 70, ya él no caminaba, había engordado mucho.

Pero Virgilio era un callejero, un trashumante. Íbamos juntos a todas partes. Cuando vino ese mal tiempo, que no es el mal tiempo ni de la Batalla de Mal Tiempo, ni del tiempoclimático.

Amaury. ¡Del mal tiempo gris!

Arrufat. Del mal tiempo gris, sí, o negro. Entonces ese mal tiempo, ¡ay!, ¡cómo nos divertimos!, sufrimos, pero nos divertimos mucho (risas) Entonces, íbamos a asustar a la gente, ¿comprendes?, asistíamos a las galerías, a las exposiciones, a las funciones de teatro y la gente salía corriendo, literalmente, Amaury. Corrían cuando nos veían. Decían: ¡Ahí vienen! No te pegues ahí, porque nos están mirando, no te pegues.

Amaury. ¿Mentira que la gente era tan miserable?

Arrufat. La gente era así. Y perdimos muchos amigos así, muchos falsos amigos. Claro, a nosotros…, yo no tenía ningún miedo de ir a esos lugares, ni él tampoco.Bueno, ¡qué va a tener miedo Virgilio Piñera!. Él fingía tener miedo, escribía sobre el miedo. Su literatura está recorrida por un miedo que es el miedo ante la muerte, el miedo ante la indefinición, el miedo ¿tú comprendes? espiritual, todos los posibles miedos, el miedo que dan las grandes ciudades, porque él en el fondo era un provinciano. Un provinciano en el buen sentido. Había vivido muchos años en Camagüey, 22 años y cuando vino a La Habana sintió ese terror que siente el hombre de provincia en una ciudad mucho mayor, en una ciudad en que hay que aprender a subir las escaleras, ¿eh?, porque eso es importante.

Además, como siempre he tenido lo mismo dentro de mí, el sedentario que el callejero, entonces, pues con mi parte de sedentario hacía mi obra y con mi parte de callejero era amigo de ellos, sobre todo amigo de Virgilio. Cuando ya fue mi gran amistad con Dulce María, también fue en esos tiempos de mal tiempo, en que llovía mucho, por eso le pusieron Mal Tiempo a esos tiempos. En fin, pero de todos modos, eran, como personas, extraordinarias, ¡extraordinarias!

Amaury. ¿Y qué fue lo que le llamó la atención a Antón de esos personajes: Compartir el mal tiempo, compartir el aguacero, el trueno, el rayo, las épocas del mal tiempo?

Arrufat. Bueno, lo que pasa es que nosotros habíamos sido hasta ese momento, figuras públicas. Lo continuamos siendo, pero en lo que Eliseo Diego llamó El oscuro esplendor, o sea, estábamos en una oscuridad, pero que era más luminosa que la misma claridad.

No hablábamos casi nunca de lo que nos ocurría. Era como de mal gusto, ¿no?, era como subrayar lo que ya sabíamos. Y hablábamos como hablan los escritores, que todos somos muy habladores. Entonces, era, mira, voy a decir una palabra que ya no se usa tanto, era un compañerismo. Era ese tipo de relación entre, digamos, tus iguales. Ellos me llamaban, me buscaban. Yo tenía con ellos una relación, que cualquiera en este momento puede pensar: cómo está mintiendo ese hombre, nunca fue íntimo de esas personas. Esas cosas, pero en fin, eso no importa, todo el mundo sabe que fue verdad.

Amaury. También, usted era el joven y era el guapo. Pero, hace un ratico usted decía:no hablábamos de lo que ocurríaporque era de mal gusto, pero como estamos en televisión y estamos en el año 2011, será importante nombrar las cosas.

Arrufat. Hay un libro así, ¿no?

Amaury. Exactamente, bello libro, por cierto, de Eliseo Diego. Y entonces sería interesante ¿qué era lo que ocurría?

Arrufat. Bueno, lo que ocurría era la separación, la separación. En un momento dado, ustedes de aquí no pasan. La sociedad que estamos fundando no es para ustedes y llegó un punto en que ya no podíamos participar de ella. Eso fue lo que ocurría, en fin, ya eso es una cosa tan vieja, ¿eh?, que…

Amaury. …Pero la gente siente curiosidad muchas veces por las cosas viejas…

Arrufat. …Bueno, mira, cuando se pusieron Los siete contra Tebas en el (Teatro) Mella, pasé por una experiencia interesantísima. Porque aparte de las 1 500 personas que iban todas las noches, y se puso 16 noches. Los muchachos de la Universidad, los estudiantes, me esperaban en el vestíbulo para que yo les contara lo que ocurría, para nombrar las cosas.

Amaury. Claro.

Arrufat. Y entonces, yo les contaba, más o menos, lo que había ocurrido. Porque sobre eso, sobre esa época, casi todo se ignora. Es una época muy importante, porque ahí surgieron, desde Lunes de Revolución,surgieron una serie de escritores, de artistas, de músicos, de pintores y todo, que son de una importancia extraordinaria en la Cultura de este país. Y salieron de ese momento oscuro, casi medieval y salieron de nuevo a la luz y ya.

Amaury. Ahora, hay personas, de esa generación, que han querido sanar y han sanado. Y hay personas que no quieren sanar porque les gusta vivir en esa especie de insalubridad memorial, ¿no?,la memoria insalubre también brinda una posibilidad de especular, de contar y de brillar a partir de las propias desgracias. Eso existe en todas las épocas, pero sobre todo en esa.

¿Usted es de los que sanó, de los que está por sanar o de los que no quieren sanar?

Arrufat. Yo soy superior a los resentimientos, soy superior a ese momento. No dejé de escribir jamás, pese a todo, pese a todo. Siempre me dije: Si van a tirar contra ti, que tiren con los cañones, porque tú vas a responder con tus cañones, que es, mira, escribir en esta página. Y así fue. Y nada, es decir, eso forma parte de una conversación, como el que habla de una enfermedad de su tía. Entonces, esa enfermedad que mi tía tuvo…

Amaury. ¡Aquella gripe mala!

Arrufat. Sí, aquella gripe mala. Ella tosía mucho de noche, y entonces, eso me hizo famoso. Cínicamente debía agradecerlo.

Amaury. Antón, su obra lo hubiera hecho famoso en cualquier circunstancia. Esa es la única ironía que no le voy a dejar pasar.

Arrufat. Lo estoy aceptando.

Amaury. Ahora, Manuel Sanguily decía en el siglo XIX, que la Cultura Cubana, era del disimulo y la hipocresía. En el siglo XXI ¿usted suscribiría un punto de vista tan audaz como ese?

Arrufat. Esa es una frase que yo he citado.

Amaury. Yo sé, yo también la conozco, pero no la conozco porque la citó, sino porque la leí de Manuel Sanguily y me quedé helado.

Arrufat. ¡Sí, él era un hombre muy inteligente!

Amaury. ¡Muy inteligente!

Arrufat. Y, además, tenía una lengua, capaz de decir cualquier cosa.

Amaury. Ahí nos parecemos.

Arrufat. Pero yo, cuando encontré esa frase de Manuel Sanguily, dije: Esto es lo que nos ocurre.

Amaury. Claro.

Arrufat. Pero tú sabes ¿por qué? En primera, porque somos un país muy pequeño, donde la verdad no circula,estoy hablando de los círculos literarios.

Amaury. Sí, sí, yo sé.

Arrufat. Hay que hacer esta aclaración.

Amaury. Buena aclaración.

Arrufat. La verdad no circula del todo, y eso es lo que le falta un poco a la crítica cubana; a la crítica literaria, a la crítica de artes plásticas, hasta a la crítica de radio y televisión, y es que disimulan.¿Por qué? Porque, bueno, porque ese guión lo hizo un amigo mío, y esa novela la escribió un amigo mío que me viene a saludar todos los días ycuando él venga aquí a mi casa, qué yo le digosi escribo en contra de su novela, ¿qué hago con eso? y algún día alguien tendrá que limpiar la crítica del futuro, lo que sea, tendrán que limpiar esa costra y ver, debajo de esa costra, cuál es el auténtico brillo, cuál es el auténtico metal que va a durar. Porque si se basan en las opiniones de este momento, la confusión, como diría Hamlet, ha hecho su obra maestra.

Amaury. Ya yo sé cuál sería a la crítica y a la opinión que aspiramos. Pero el asunto es, ¿cuál sería preferible?, porque también estamos utilizando mucho, no el disimulo, sino el silencio; y muchas veces lo que hacemos es, no nos querernos comprometer, ni a favor ni en contra.

Arrufat. El silencio es una forma del disimulo y la hipocresía es una tradición que viene del simular. El cubano simula muchas cosas. Como todos los seres humanos, el cubano está lleno de complejidades. Parece ser franco, directo, jovial, hospitalario. Eso en principio, pero después empezamos a descubrirle y a descubrirnos nuestras zonas oscuras, nuestras zonas calladas, el no decir.

Amaury. Sí, pero Antón, eso es para buscar la palabra bella aquella, que encontramos al principio, eso es consustancial a la naturaleza humana.

Arrufat. Consustancial, pero aquí es grave. Porque, si tú piensas, por ejemplo, en los tabúes sexuales que tiene el pueblo de Cuba, o que tuvo hasta cierto punto.

Amaury. ¡Que tiene!

Arrufat. O que tiene, bueno, lo extraño que es que te hablen realmente de lo que les ocurre…

Amaury. …A ver, eso ocurre en el cubano, ya usted dijo. Yo creo que ocurre en casi todas partes.

Arrufat. Lo acepto, acepto que ocurre en casi todas partes.

Amaury. De todas maneras, aquí nosotros hemos tenido como invitados -lo sigo provocando-, hemos tenido como invitados a personas que profesan diversas religiones, que en un momento determinado aquí ni se hablaba de eso.

Pero por ejemplo, aquí hemos tenido personas que tienen preferencias sexuales diversas y nadie, nadie, teniendo toda la libertad del mundo para hablarlo, nadie lo asume. Nadie dice: No, yo vivo con un compañero, en el caso de un hombre. En caso de una mujer: Yo tengo una amiga con la que vivo, una novia. La gente no dice esas cosas tampoco en televisión. O sea, quizás por eso, porque también, dentro de uno dice: ¿qué van a decir mis vecinos?, ¿qué van a decir mis amigos?, ¿qué van a decir, en el caso suyo, mis lectores?Eso también ocurre en los personajes no públicos, pero en los públicos ocurre con mucha más gravedad. ¿Estaría de acuerdo usted con eso o no?

Arrufat. Yo creo que sí, por eso son personajes públicos, porque si no, no lo serían.

Amaury. Está bien. Bueno, de todas maneras quería que eso estuviera aclarado, así que bueno, seguimos. ¿Es miope? ¿Usted es miope?

Arrufat. Profundamente, desde niño.

Amaury. Yo me iba, Antón, a lo de los miopes, porque yo soy miope y los miopes son personas que esconden, que tienen trastiendas. O sea, se hacen los que no ven y ven. Porque si yo me quito, si yo hago esto, (Amaury se quita los espejuelos) su figura es totalmente borrosa, pero yo presiento que Antón está ahí y cuando me los pongo, es una certeza ¿No le ocurre algo parecido?

Arrufat. Bueno, a mí me ha gustado muchas veces ver a personas borrosas (risas). Entonces, cuando me quito los espejuelos, (Antón se los quita) entonces digo: Ahora descanso, los voy sumiendo en la nada.

Amaury. Sí, pero por ejemplo.

Arrufat. O sea, nosotros tenemos la posibilidad de lo que es corpóreo, hacerlo incorpóreo.

Amaury. Claro.

Arrufat. Que es una de las cosas que trata de hacer la poesía. Es decir, lo que vemos no es todo, hay un mundo invisible ¿comprende? que si tú te quitas los espejuelos empiezas a presentir que hay un mundo invisible, que la gente ya no es lo que es.

Amaury. Es convertir la fusa en la difusa. (risas)

Arrufat. Un poco aguada, una mirada acuosa, que la gente dirá ¿qué estará pensando?

Amaury. Yo quiero irme acercando al final. Usted es un hombre muy admirado ¿pero querido, se siente querido?

Arrufat. Mira, entre la admiración y el querer hay una distancia infinita. La admiración es un poco fría, porque tú puedes querer a una persona sin admirarla.

Amaury. Está raro eso, yo no puedo.

Arrufat. ¿No?

Amaury. No.

Arrufat. Bueno, tú puedes querer a una persona que carece, por ejemplo, de aptitudes artísticas, y que tú a la vez, día tras día haciendo labores, que para ti son perder el tiempo. Tal vez, si lo pienso más, tenga los dos sentimientos mezclados: el querer y la admiración juntas, confundiéndose el uno con el otro. Eso es posible.

Pero yo puedo admirar a un escritor y no quererlo, en fin, creo que eso es.

Amaury. ¿Cree que es querido? Es lo que quiero decir.

Arrufar. ¿Si soy querido o no? Nunca le he preguntado a nadie.

Nunca le he preguntado a nadie ¿tú me quieres? Eso combate mi orgullo. (risas) No puedo preguntar eso, esa cosa ingenua y maravillosa que le pregunta una persona a otra ¿tú me quieres?

¡Qué difícil es para mí preguntarle a alguien! ¿Tú me quieres? Por tanto, como el verso maravilloso de Julián del Casal: Siempre ignoraré quién me ama.

Amaury. Yo estoy siempre desesperado por preguntar ¿tú me quieres?, a mí me encanta. Y me quiere, no me quiere, incluso, como decíamos con la florecita, ¿no?

Arrufat. Ahora, yo no alcancé esas florecitas ¿dónde estaban?

Amaury. Estaban en su corazón, lo que no miro para allí. Yo quiero terminar preguntándole si suscribe una frase de Valle Inclán, que a mí siempre me llamó la atención:

Arrufat. (risas) Esa es una trampa.

Amaury. Que dice: “Si prescinden de mí, yo prescindiré de ustedes”.

Arrufat. Era una frase de su momento, creo que está en mi discurso. “Si prescinden de mí, yo prescindiré de ustedes”. Yo puedo olvidar perfectamente a aquellos ¿tú comprendes? que han prescindido, que prescinden de mí. Yo no los necesito. Yo puedo hacer mi obra sin ellos, pero al mismo tiempo, ellos no pueden estar sin mí, porque el modo de perseguir a una persona, el modo de enjuiciarla, es el modo de, secretamente, de influirte por ella. Uno acaba adquiriendo las formas del que persigue y las pasiones del que persigue. Yo podía haber nacido en otro país y no haber nacido en este, pero lo importante es que no solo es nacer en este país, es asumir este país, que es otra forma de nacer. Hay como dos o tres nacimientos.Una vez leí una frase, una línea de Garcilaso de la Vega, que la voy a transformar, cosa que hago, él dijo una vez: “Me duele España”. Yo puedo decir: Me duele Cuba.

Amaury. No, no, no. Los dolores de Cuba son otros dolores que nosotros tenemos el deber de ir aliviando. Muchas gracias, Antón.

Antón. Exactamente.

Amaury. Te quiero mucho, te admiro, y te adoro.

Antón. Gracias, gracias por correr ese riesgo. (risas)