Archivo por días: 10 Octubre, 2011

ERNESTO CHE GUEVARA, LUZ QUE SE FIJA PARA SIEMPE.

Por: María Elena Pino Álvarez.

Todos los apaleados del mundo lo entienden, lo besan, lo sujetan, héroe sin esperar más gloria que el futuro alegre. Su victoria es la nuestra, NO cejamos, siglo tras siglo.

Quienes tuvimos la suerte de nacer poco antes del triunfo de la Revolución o con la Revolución guardamos, cual inevitable paradoja, la pena de no haber conocido a Ernesto Che Guevara, el guerrillero que dio su vida a cambio de una mejor para los desposeídos del mundo.

Para los que lo llevamos dentro, como el amor, palpitante y cotidiano, como la vida, sentimos envidia de aquellas personas a las cuales escuchamos hablar sobre la visita del Che a una fábrica donde trabajaba, del que cortó caña a su lado, o disparó desde su misma trinchera.

¿Qué día, qué momento exacto oí hablar de su muerte? No recuerdo una voz o una imagen que me hiciera pensar en él inerte, sin la sonrisa irrepetible, y sobre todo sin la boina con la cual se distinguían mis sueños de adolescente.

Siempre me he empeñado en rechazar la idea de su muerte, quizás porque crecía viéndolo germinar en los lugares más recónditos de este planeta y oyendo latir en presente cada verbo que acompaña su nombre.

Porque es que se trata de una vida que se resiste a quedar atrapada en cientos de páginas, de un rostro que se esparce por cañaverales y fábricas de esta isla que lo acogió como a un hijo más.

Entonces, reflexiono, y digo, físicamente no está entre nosotros, pero su intensa y ejemplar vida existe. Su luz se fija para siempre con la misma intensidad.