En los mares situados al Norte de la provincia de Ciego de Ávila existe una barrera que frustra la entrada de drogas a la Isla de Cuba. No se trata del gigantesco muro de corales de 10 kilómetros de extensión, considerado el segundo de su tipo en el mundo, sino de una barrera humana compuesta por los combatientes de Tropas Guardafronteras (TGF) y sus fuerzas colaboradoras, quienes permanecen al acecho ante acciones amenazantes como el bombardeo de bultos desde medios aéreos, y el trasiego, barco a barco, de paquetes de marihuana y cocaína.
Las Tropas Guardafronteras en la primera línea de enfrentamiento al delito
La costa Norte avileña constituye una de las zonas donde con mayor frecuencia recala la droga, debido a su proximidad al Canal Viejo de Las Bahamas, ruta tradicional para el tráfico ilícito hacia los Estados Unidos, el mayor consumidor del orbe.
No por casualidad, en el presente año, se han producido 13 hallazgos, en los cuales las autoridades han incautado más de 190 kilogramos de marihuana y uno de cocaína.
“En ocasiones, los contenedores chocan con los arrecifes, se rompen y los paquetes se dispersan, lo que hace más engorrosa la búsqueda. Pero, en cualquier circunstancia, las fuerzas se movilizan para evitar que lleguen al interior del territorio nacional o a manos de personas inescrupulosas que la comercialicen o hagan uso de ellos”, expuso el mayor Ricardo Marrero Pozo, del Destacamento Centro-Norte de Tropas Guardafronteras.
“El tráfico de estas sustancias —aseguró la fuente— ha disminuido en nuestra área geográfica durante los últimos años, por la intensificación de las acciones de enfrentamiento a esa actividad ilícita. Se ha comprobado que los narcotraficantes han variado sus modus operandi, lo cual exige mayor esfuerzo y preparación de los combatientes que intervienen en el enfrentamiento.”
GuardafronterasGUARDAFRONTERAS POR VOCACIÓN
Aquella mañana, previo a su primera navegación como soldado de las TGF, Osmel Prado Fernández se preguntó cómo sería el momento en que encontrara una paca de drogas, si llegara a suceder. ¡Y ocurrió!:
Momento en que Osmel y su compañero depositan la droga en la embarcación
Poco tiempo después, mientras revisaban el litoral, próximo a Cayo Mégano Grande, él y sus compañeros avistaron un paquete sobre el agua. Sin demoras comunicaron al comandante de la embarcación la sospecha de drogas y, acto seguido, este emitió la orden de aproximarse para corroborar si era cierto.
En efecto, lo que flotaba sobre las azules aguas era un contenedor de drogas. El capitán del navío ordenó actuar con precaución y agilidad en la captura del mismo.
“Lo acercamos con el bichero, lo tomamos entre dos soldados para subirlo y, una vez arriba, revisamos para comprobar. Cuando tuvimos la certeza de que era droga avisamos al puesto de mando de las TGF, mediante los equipos de comunicaciones de nuestro barco”, precisa Osmel.
GuardafronterasEl primer teniente González García valora como positivo el apoyo de los Destacamentos Cederistas Mirando al Mar
Satisfecho por haber impedido que la marihuana arribara a las costas cubanas, Prado Fernández, de 19 años de edad, comenta sobre su apego a la navegación y la vocación que siente por el trabajo de las TGF.
“Yo nací en Baraguá y allá, en la costa Sur de Ciego de Ávila, comencé a identificarme con el mundo del mar y los barcos. Mi papá me proporcionó las enseñanzas fundamentales mientras íbamos desde La Boca hasta los cayos Félix y Muerto, algo distantes de tierra firme.
“Mi estancia en el Servicio Militar General ha contribuido a reafirmar esa vocación marinera, por eso aspiro a un curso de patrón de lanchas de TGF, que me permitirá continuar en una labor que considero muy importante.”
VISTA EN EL HORIZONTE
Entre los frentes que redoblan los esfuerzos para impedir la entrada de drogas al territorio nacional, también se encuentran los Destacamentos Cederistas Mirando al Mar, dirigidos por los Comités de Defensa de la Revolución y asesorados por las TGF para desempeñarse con eficacia en el enfrentamiento a ese flagelo y a otras acciones, que pudieran ocurrir por la vía marítima, tales como salidas ilegales, infiltraciones, espionajes costeros, ataques piratas, violaciones de las aguas jurisdiccionales; en fin, todos los posibles hechos de los adversarios de la Revolución.
GuardafronterasLa revisión del litoral costero es una misión cotidiana
En la provincia de Ciego de Ávila existen cinco de estos grupos de defensa del litoral costero: dos en el poblado de Punta Alegre, al Norte; similar cantidad en Júcaro, poblado de la costa Sur, y uno en la Isla de Turiguanó.
“Estamos conscientes del impacto del narcotráfico sobre nuestra región, por eso consideramos muy valiosa la ayuda que nos brindan estos destacamentos en situaciones complejas”, asegura el primer teniente Carlos Alberto González García, comandante de una lancha de las TGF, desde hace 19 años.
La vida en los litorales exige sacrificios. Aún así, ambos cuerpos de vigilancia desandan las costas, desafían la intensidad del sol, el calor, el frío, la lluvia, el dienteperro, la espesura de los manglares, los pantanos, y las repetidas picaduras de insectos que hinchan la piel.
Así es la entrega y la labor de estos hombres que ponen a un lado la publicidad, y comienzan por hechos que se tornan barreras para frustrar los intentos de introducir drogas en el territorio nacional.
El Código Penal cubano, en su Capítulo V Delitos contra la Salud Pública, establece:
ARTICULO 190.1. Incurre en sanción de privación de libertad de cuatro a 10 años, el que:
a) Sin estar autorizado, produzca, transporte, trafique, adquiera, introduzca o extraiga del territorio nacional o tenga en su poder con el propósito de traficar o de cualquier modo procure a otro, drogas, estupefacientes, sustancias sicotrópicas u otras de efectos similares.
b) Mantenga en su poder u oculte sin informar de inmediato a las autoridades, los hallazgos de drogas, estupefacientes, sustancias sicotrópicas u otras de efectos similares;
c) Cultive la planta “Cannabis Indica”, conocida por marihuana, u otras de propiedades similares, o a sabiendas posea semillas o partes de dichas plantas. Si el cultivador es propietario, usufructuario u ocupante por cualquier concepto legal de tierra se le impone, además, como sanción accesoria, la confiscación de la tierra o privación del derecho, según el caso.
2. La sanción es de privación de libertad de ocho a veinte años si los hechos previstos en el apartado anterior se realizan con cantidades relativamente grandes de las drogas o sustancias referidas.
3. La sanción es de privación de libertad de 15 a 30 años o muerte:
a) si los hechos a los que se refiere el apartado 1 se cometen por funcionarios públicos, autoridades o sus agentes o auxiliares, o estos facilitan su ejecución, aprovechándose de esa condición o utilizando medios o recursos del Estado;
b) si el inculpado en la transportación o tráfico ilícito internacional de drogas, estupefacientes, sustancias sicotrópicas u otras de efectos similares, penetra en territorio nacional por cualquier circunstancia, utilizando nave o aeronave u otro medio de transportación;
c) si el inculpado participa de cualquier forma en actos relacionados con el tráfico ilícito internacional de drogas o estupefacientes, sustancias sicotrópicas u otras de efectos similares;
ch) si en la comisión de los hechos previstos en los apartados anteriores se utiliza persona menor de 16 años.
4. El que, al tener conocimiento de la preparación o ejecución de cualesquiera de los delitos previstos en este artículo, no lo denuncie, incurre en sanción de privación de libertad de dos a cinco años.
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