Archivo por meses: Enero 2014

Seguiré cantando mientras viva

A solo unos días de que reciba el Premio Nacional de Música 2013, Adriano contó a Granma la suerte que ha tenido por vivir tanto entre notas, acordes y la ilusión de siempre cantar mejor. A la vida le agradece mucho: su amistad con Benny Moré, haber conocido a Don Fernando Ortiz, los dúos con Dominica Vergés, Paulina Álvarez, Barbarito Diez, Carlos Embale y Pablo Milanés, entre otros; nutrirse de la sabia de los maestros Odilio Urfé, Leo Brouwer y Roberto Blanco; y ser parte de dos momentos fundacionales de la cultura cubana: la creación del Coro Nacional y del Festival de la Trova de Santiago de Cuba.

Conversar con Adriano se traduce en un viaje inestimable por etapas álgidas de la música en la Isla, porque en ella ha dejado una huella que recibe ahora un espaldarazo con tan importante premio.

“Gracias a mi abuelo y mi papá, que era un excelente trompetista y trombonista, el son me caló muy adentro, por vía de mi abuela me llegó lo coral porque integré una formación de ese tipo que cantaba en las misas, mi natal Guanabacoa me despertó el interés por el folclor afrocubano, y además escuchaba mucha radio y disfrutaba de las bandas sonoras de las películas, lo que era todo un lujo”.

“Formé parte, cuenta, de agrupaciones de distinto tipo y gracias a mi trabajo importantísimas figuras de la cultura nacional apreciaban la facilidad con que yo movía mi voz por diferentes registros, por eso me llamaban con frecuencia a asumir los más disímiles proyectos, desde los folclóricos hasta la zarzuela, pasando por la trova y el son.

“Nunca, enfatiza, hice distinciones entre el trabajo de solista, de segunda voz o de coro, en cualquiera me sentía bien y eso me enseñó mucho”.

—Interpretar esa variedad de géneros le llevó a la radio, ¿cómo fue?

—Alcancé mayor visibilidad en la década del 50 cuando comienzo en el programa radial Ocurrió así de CMQ, donde cantaba guaguancó como solista, y en la misma emisora formé parte del elenco de Voces de Cuba, donde logré cierta notoriedad a partir de la versión de la canción All Man River. Por aquella época formé parte de los espectáculos de los cabarés Tropicana, donde canté todo tipo de música cubana, y Copacabana, en el que abría el show cantando la canción homónima de los compositores brasileños Alberto Ribeiro y Joao de Barro.

—Tras enero de 1959 su espectro de trabajo se amplía…

—Cuando triunfa la Revolución estaba fuera de Cuba y regresé porque sabía que se abría una nueva etapa y quería ser parte de ella. Los primeros años de la Revolución fueron muy ricos para nuestra cultura y yo fui parte de dos singulares creaciones: el Coro Nacional y el Festival de la Trova.

“Con el Coro debuté en 1959 en un concierto en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, al que asistió Fidel Castro; lo de la trova vino a partir de la unión con Guarionex Garay, hijo del gran Sindo, a propuesta del maestro Odilio Urfé, que nos llevó a un programa de televisión a principio de los 60. De ahí surgió el grupo Trovadores Cubanos, que tenía como objetivo presentarse por todos los rincones del país, en especial en los festivales de la Trova que se organizaban en Santiago de Cuba, del que fuimos fundadores.

“Mi trabajo en aquellos años no se limitó solo a eso, también canté para ilustrar las conferencias de Don Fernando Ortiz, acompañado por el grupo Afro-Cubano de Alberto Zayas; allí conocí a Mercedita Valdés, con quien compartí mucho; e inicié, en esto tuvo mucho que ver Leo Brouwer, una travesía mágica por el canto lírico al ser llamado por el maestro Roberto Blanco, que quería un cantante negro para el papel del esclavo Pedro en Cecilia Valdés”.

—¿De todos los géneros que interpretó con cuál se siente más cómodo?

—Con todos, aunque confieso que mi gran pasión es la música romántica. Pero hay canciones puntuales de otros ritmos que disfruté mucho como el bolero Para qué recordar, que se lo escuché por vez primera al barítono colombiano Carlos Julio Ramírez, Begin the beguine, del norteamericano Cole Porter; y el pregón Rica pulpa, de Eliseo Grenet, que lo canté mucho dentro y fuera de Cuba.

—Usted disfruta de una popularidad renovada…

—Sí, gracias a Edesio Alejandro, con él mantengo una amistad muy especial, son lazos casi familiares los que nos unen. Me mudé a Alamar sin saber que tenía un vecino tan especial. Él me escuchaba cantar en casa y un día me invitó a trabajar para que interpretara algo suyo. De ahí salió el disco Corazón de Son, que me lanzó a la popularidad con una singular versión de El reloj de Pastora.

“Me mantengo trabajando con Edesio, que tiene muchas ideas y proyectos en mente. Él prepara un documental sobre mi vida y para ese material hago interesantes dúos con su hijo Cristian Alejandro, Eliades Ochoa, Omara Portuondo, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Danny Rivera y Pancho Céspedes”.

—¿Deudas con la música?

—Me hubiera gustado mucho grabar con mi hijo Lázaro Miguel, aunque en el documental hacemos un número juntos.

“Uno siempre quiere hacer más, pero a mis 90 años estoy orgulloso de lo logrado. Nunca me creí el mejor en nada, todo lo contrario, de cada ocasión sacaba nuevas experiencias que me permitían mejorar, superarme como cantante. Por eso estoy muy contento con el Premio Nacional de Música, me llena de felicidad, bienvenido sea; yo seguiré cantando mientras viva”. Granma

Seguiré cantando mientras viva

Ser testigo activo de varias de las más importantes etapas de la música cubana es un verdadero privilegio. El nonagenario cantante Adriano Rodríguez es un hombre privilegiado, a lo largo de más de 70 años de carrera artística compartió con grandes figuras de nuestra cultura, y a fuerza de talento y disciplina se coló entre ellas.

A solo unos días de que reciba el Premio Nacional de Música 2013, Adriano contó a Granma la suerte que ha tenido por vivir tanto entre notas, acordes y la ilusión de siempre cantar mejor. A la vida le agradece mucho: su amistad con Benny Moré, haber conocido a Don Fernando Ortiz, los dúos con Dominica Vergés, Paulina Álvarez, Barbarito Diez, Carlos Embale y Pablo Milanés, entre otros; nutrirse de la sabia de los maestros Odilio Urfé, Leo Brouwer y Roberto Blanco; y ser parte de dos momentos fundacionales de la cultura cubana: la creación del Coro Nacional y del Festival de la Trova de Santiago de Cuba.

Conversar con Adriano se traduce en un viaje inestimable por etapas álgidas de la música en la Isla, porque en ella ha dejado una huella que recibe ahora un espaldarazo con tan importante premio.

“Gracias a mi abuelo y mi papá, que era un excelente trompetista y trombonista, el son me caló muy adentro, por vía de mi abuela me llegó lo coral porque integré una formación de ese tipo que cantaba en las misas, mi natal Guanabacoa me despertó el interés por el folclor afrocubano, y además escuchaba mucha radio y disfrutaba de las bandas sonoras de las películas, lo que era todo un lujo”.

“Formé parte, cuenta, de agrupaciones de distinto tipo y gracias a mi trabajo importantísimas figuras de la cultura nacional apreciaban la facilidad con que yo movía mi voz por diferentes registros, por eso me llamaban con frecuencia a asumir los más disímiles proyectos, desde los folclóricos hasta la zarzuela, pasando por la trova y el son.

“Nunca, enfatiza, hice distinciones entre el trabajo de solista, de segunda voz o de coro, en cualquiera me sentía bien y eso me enseñó mucho”.

—Interpretar esa variedad de géneros le llevó a la radio, ¿cómo fue?

—Alcancé mayor visibilidad en la década del 50 cuando comienzo en el programa radial Ocurrió así de CMQ, donde cantaba guaguancó como solista, y en la misma emisora formé parte del elenco de Voces de Cuba, donde logré cierta notoriedad a partir de la versión de la canción All Man River. Por aquella época formé parte de los espectáculos de los cabarés Tropicana, donde canté todo tipo de música cubana, y Copacabana, en el que abría el show cantando la canción homónima de los compositores brasileños Alberto Ribeiro y Joao de Barro.

—Tras enero de 1959 su espectro de trabajo se amplía…

—Cuando triunfa la Revolución estaba fuera de Cuba y regresé porque sabía que se abría una nueva etapa y quería ser parte de ella. Los primeros años de la Revolución fueron muy ricos para nuestra cultura y yo fui parte de dos singulares creaciones: el Coro Nacional y el Festival de la Trova.

“Con el Coro debuté en 1959 en un concierto en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, al que asistió Fidel Castro; lo de la trova vino a partir de la unión con Guarionex Garay, hijo del gran Sindo, a propuesta del maestro Odilio Urfé, que nos llevó a un programa de televisión a principio de los 60. De ahí surgió el grupo Trovadores Cubanos, que tenía como objetivo presentarse por todos los rincones del país, en especial en los festivales de la Trova que se organizaban en Santiago de Cuba, del que fuimos fundadores.

“Mi trabajo en aquellos años no se limitó solo a eso, también canté para ilustrar las conferencias de Don Fernando Ortiz, acompañado por el grupo Afro-Cubano de Alberto Zayas; allí conocí a Mercedita Valdés, con quien compartí mucho; e inicié, en esto tuvo mucho que ver Leo Brouwer, una travesía mágica por el canto lírico al ser llamado por el maestro Roberto Blanco, que quería un cantante negro para el papel del esclavo Pedro en Cecilia Valdés”.

—¿De todos los géneros que interpretó con cuál se siente más cómodo?

—Con todos, aunque confieso que mi gran pasión es la música romántica. Pero hay canciones puntuales de otros ritmos que disfruté mucho como el bolero Para qué recordar, que se lo escuché por vez primera al barítono colombiano Carlos Julio Ramírez, Begin the beguine, del norteamericano Cole Porter; y el pregón Rica pulpa, de Eliseo Grenet, que lo canté mucho dentro y fuera de Cuba.

—Usted disfruta de una popularidad renovada…

—Sí, gracias a Edesio Alejandro, con él mantengo una amistad muy especial, son lazos casi familiares los que nos unen. Me mudé a Alamar sin saber que tenía un vecino tan especial. Él me escuchaba cantar en casa y un día me invitó a trabajar para que interpretara algo suyo. De ahí salió el disco Corazón de Son, que me lanzó a la popularidad con una singular versión de El reloj de Pastora.

“Me mantengo trabajando con Edesio, que tiene muchas ideas y proyectos en mente. Él prepara un documental sobre mi vida y para ese material hago interesantes dúos con su hijo Cristian Alejandro, Eliades Ochoa, Omara Portuondo, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Danny Rivera y Pancho Céspedes”.

—¿Deudas con la música?

—Me hubiera gustado mucho grabar con mi hijo Lázaro Miguel, aunque en el documental hacemos un número juntos.

“Uno siempre quiere hacer más, pero a mis 90 años estoy orgulloso de lo logrado. Nunca me creí el mejor en nada, todo lo contrario, de cada ocasión sacaba nuevas experiencias que me permitían mejorar, superarme como cantante. Por eso estoy muy contento con el Premio Nacional de Música, me llena de felicidad, bienvenido sea; yo seguiré cantando mientras viva”.

Granma

Se busca un héroe

De tanto decirles héroes a veces olvidamos que son o fueron seres humanos de carne y hueso, quizás porque no contamos los actos heroicos como se cuentan las novelas o las películas.

Adriana y Gerardo no han podido verse desde 1998.

Y en ese camino vamos sembrando una distancia, un encumbramiento que en ocasiones nos hace creer que nunca podríamos ser como ellos. Entonces, repetimos las historias en esa encartonada forma que un día hace que los héroes ya no sean verdaderamente personas, sino leyendas a años luz de los sentimientos como el miedo, la duda o el amor.

Recientemente a un buen amigo su hija le preguntaba qué le gustaba a Martí, y eso lo puso ante la difícil tarea de rebuscar en libros y anécdotas esa otra parte del Apóstol que se nos ha perdido: la de saber si prefería los espaguetis, los mangos o las guayabas, la de descubrir sus más pequeños y secretos placeres, aun cuando mucho dijo de sí mismo en versos y prosa.

A mí nunca me fueron más cercanos los jóvenes de la Generación del Centenario que en esos pequeños recuerdos que atesoran sus familiares y amigos, y que de vez en vez algún medio o persona acuciosa, como mi profe María Julia, logra sacar a la luz.

Del mismo modo me ha sucedido con los Cinco. Muchos años llevamos hablando de la injusticia que se ha cometido en su caso y, como cubana, entiendo la grandeza de su sacrificio para proteger a nuestro país de tantos retorcidos planes que se han tejido con los hilos del odio. Sin embargo, nunca entendí bien la dureza de la prueba, la renuncia de estos hombres y sus familias, hasta que vi a Irma, la hija mayor de René, embarazada, y me pregunté cómo me sentiría yo misma si estuviera en su lugar y no pudiera compartir esa alegría con mi padre.

Gerardo se me tornó inmenso en el pensamiento el día en que junto a unos amigos visité a María Orquídea Artiles Ruiz, en Cien-fuegos. Esta sencilla mujer ha dedicado su casa a la causa de los luchadores antiterroristas cubanos y siempre que alguien va a verla, recuerda con especial cariño el día en el que escuchó la voz de Gerardo en el teléfono.

A pesar del reducido tiempo que le dan para comunicarse con su familia y abogados, él dedicó unos minutos para preocuparse por ella y brindarle consuelo ante la pérdida de su madre. Como si en lugar de cumplir una condena de dos cadenas perpetuas más 15 años, se tratara del amigo que está a la vuelta de unos pocos kilómetros, en una provincia vecina.

Sé, porque he tenido el privilegio de escuchar las anécdotas durante la realización del Coloquio por la liberación de los Cinco en Holguín, que Ramón, Tony y Fernando también han compartido ese tiempo, y que junto a sus hermanos se han convertido incluso en consejeros o han aliviado las tensiones entre padres e hijos.

Cada vez que escucho estas historias se me renuevan las energías para hacer algo, aunque parezca muy poco, para luchar por su regreso. Porque 15 años es demasiado para ellos y sus familias que esperan, y porque la humanidad necesita que los hombres buenos compartan su corazón, multipliquen su ejemplo.

Y no es que no sea suficiente para admirarlos el saber las razones por las cuales estaban en Estados Unidos, la dignidad con la que decidieron enfrentar la prisión antes que aceptar cualquier trato engañoso que tergiversara el hecho de que no pretendían otra cosa que proteger a su país de las agresiones provenientes de grupos terroristas, radicados en esas tierras del Norte. Pero tanto hemos andado en este camino por su libertad, que temo a veces que un día despierte sin que me duela su encierro, sin las ansias de buscar qué más hacer para que vuelvan pronto.

Es por eso que ayer cuando escuchaba a alguien decir que en el pueblo hay muchas historias que revelan la esencia de estos, nuestros héroes modernos, no pude sino tener ganas de conocerlas todas. Se me antojó recopilarlas, para que no anden dispersas entre tanta gente de Cuba y el mundo, y luego compartirlas, porque quizás en ellas se encuentre la fuerza que sea capaz de abrir las rejas que los mantienen lejos de casa.

Si se animan a colaborar pueden contactarme en la redacción del periódico Granma o escribirme a mi correo personal: karina@granma.cu. Estaré esperando.

Granma

El olmo no ofrece peras “Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad”.—Gabriel García Márquez

Si la semilla del amor no fue sembrada en los hijos durante su niñez y cuidada en la adolescencia, no germinará en bondades una vez que levanten el vuelo.

Saldrán al mundo, conocerán de éxitos y reveses, querrán labrarse su propia realidad. Esa libertad para actuar no será obstáculo, pues, de haberse forjado en sus mentes el aprecio por la vida en familia, pondrán oído a favorables consejos, amén de que, al final, escojan por sí solos su derrotero.

En ocasiones escuchamos afiladas críticas a una supuesta despreocupación de algunos hijos por sus padres, incluso, los catalogan de ingratos porque pocas veces los ven visitar a “los viejos” para ponerse al tanto de su salud y ofrecerles calor.

Para los que prescinden de las vivencias de cómo los progenitores asumieron la crianza de sus niñas y niños hoy adultos, es arriesgado opinar sin poseer elementos de juicio provenientes de cada parte puestos sobre la balanza. Esa aludida desestimación bien pudiera aflorar como la reacción de quienes sintieron que uno, o tal vez sus dos seres más queridos, permanecieron en la periferia afectiva cuando ellos precisaban de una formación.

Sin embargo, siempre hay hijos que, en una entrega desinteresada y enaltecedora —desprovistos de rencores o resentimientos por no haber sido cobijados como merecían— les dedican todo el tiempo del mundo a la atención, sin distinciones, de cualquier familiar necesitado en su vejez.

Durante el disfrute de la juventud, quizás pocos reparen en que algún día avanzarán hasta la tercera edad. El paso del tiempo abre el camino a la reflexión y al convencimiento de que llegada esa etapa resulta lógico esperar por una recompensa en amor consecuente con lo aportado a la descendencia en décadas pasadas.

Es imposible apretar en pocas líneas las disímiles situaciones presentes en el devenir de las relaciones humanas, lo cual no impide comentar sobre otras más que se dan en el hogar.

Hoy en nuestra sociedad existen padres que intentan llenar con ofrecimientos materiales el vacío dejado por ellos mismos —a partir de sus conductas permisivas— en la formación de los hijos.

Aun cuando aquellos suelen ser cariñosos, expresan una marcada tendencia a la sobreprotección que les cercena su autoridad; así la educación moral y las justas valoraciones para estimular las buenas acciones, quedan relegadas.

Pongamos, por ejemplo, al estudiante que recibe un premio (un equipo de video, una computadora, etc.) a pesar de sus bajas calificaciones en el estudio. Como ya se acostumbró a que le regalen algo al final del curso, si no le cumplen, vendrá la exigencia arropada en la inmodestia y la inmadurez. A esos muchachos en no pocas oportunidades sus padres también les hacen las tareas de la escuela, quitándose de encima lo más rápido posible el cargante asunto, sin pensar en que de ese modo no contribuyen a crear la imprescindible responsabilidad en el joven.

El diálogo sobre cualquier tema, por muy simple que parezca; la disciplina y el cumplimiento de los deberes, no han de sustituirse por la rebeldía e incompatibilidad con la familia. Ese impedimento para llevar adelante juntos cualquier encomienda no lo resolverá la sumisión de los mayores para quedar bien, ni tampoco una actitud autoritaria al manifestar sus criterios.

De no existir una fraternal interacción, no habrá consenso entre padres e hijos y, sería triste para aquellos, saber que le estarían pidiendo peras al olmo.

Granma

Hacia la consolidación de la unidad regional

La II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que culminó este miércoles en La Habana, constituyó un paso decisivo en la consolidación de la unidad regional por la que se viene luchando desde hace siglos.

Con una participación casi completa de los Jefes de Estado y Gobierno de la región, el cónclave con el tema de luchar contra el hambre, la pobreza y las desigualdades sociales se desarrolló en un ambiente de cooperación, entendimiento y franqueza.

La proclamación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, debatida primero por los Coordinadores Nacionales, luego por los Cancilleres y finalmente por los mandatarios, constituye sin duda uno de los hitos de la cita.

Se aprobó además un Plan de Acción para dar continuidad al trabajo de Cuba al frente de la CELAC, una tarea que corresponde ahora a Costa Rica.

Asimismo, quedará para la historia la Declaración de La Habana, el documento que recoge los principios establecidos en la Cumbre celebrada justo en el aniversario 161 del natalicio de nuestro Apóstol José Martí.

DIVERSOS, PERO UNIDOS

Reafirmando la vigencia del acervo histórico de la Comunidad, los Jefes de Estado y de Gobierno de la región ratificaron en la Declaración de La Habana su voluntad de fortalecer a la CELAC como un espacio de diálogo político efectivo que permita buscar soluciones conjuntas a problemas comunes y contribuya a una mejor inserción de nuestra región en el ámbito internacional.

Asimismo, insta a cada una de las 33 naciones soberanas de América Latina y el Caribe a trabajar por el desarrollo sostenible, por superar las desigualdades y por una más equitativa distribución de la riqueza.

Conformada por 83 párrafos, la Declaración de La Habana toca asuntos medulares para el desarrollo regional, así como otros temas económicos, sociales y políticos de carácter universal.

Insiste en el respeto irrestricto a los Propósitos y Principios de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, la solución pacífica de controversias, la prohibición del uso y de la amenaza del uso de la fuerza, el respeto a la autodeterminación, a la soberanía, la integridad territorial, la no injerencia en los asuntos internos de cada país, la protección y promoción de todos los derechos humanos, el Estado de Derecho en los planos nacional e internacional, el fomento de la participación ciudadana y la democracia.

La Declaración de La Habana pronuncia el profundo pesar de América Latina y el Caribe por el fallecimiento el pasado año del líder de la Revolución Bolivariana Hugo Chávez, “uno de los principales fundadores e impulsores de la CELAC, humanista incansable e impulsor de la unión latinoamericana y caribeña, que luchó contra la exclusión social, la pobreza e impulsó el desarrollo integral de la región”.

Hace énfasis en el propósito de la CELAC de continuar avanzando unidos en la concertación y la integración latinoamericana y caribeña, conforme a los ideales de nuestros próceres de la independencia.

“Ratificamos nuestra decisión de establecer acciones que nos permitan prevenir, y en su caso, afrontar coordinadamente, los efectos de la actual crisis internacional de múltiples interrelaciones, que sigue impactando negativamente en los esfuerzos de nuestros países para fomentar el crecimiento y el desarrollo sostenible e integral de la región”, manifiesta.

Por otra parte, llama a la comunidad internacional a tomar medidas urgentes para enfrentar las fragilidades y desequilibrios sistémicos, así como realizar esfuerzos para impulsar ritmos de crecimiento económico sostenido, dinámico y de largo plazo para la región, que propicien una equidad e inclusión social crecientes y la integración de la América Latina y el Caribe.

“Reafirmamos que para la erradicación de la pobreza y el hambre es necesario impulsar políticas económicas que favorezcan la productividad y el desarrollo sostenible de nuestras naciones, trabajar para fortalecer el orden económico mundial en beneficio de nuestros países, fomentar la complementariedad, la solidaridad y la cooperación, y exigir el cumplimiento de los compromisos de ayuda al desarrollo, por parte de los países desarrollados”, refiere sobre el tema que centró los debates de la Cumbre.

Por otra parte, la CELAC se compromete a luchar contra el tráfico ilícito de bienes culturales y reconoce que los pueblos indígenas y comunidades locales desempeñan un papel importante en el desarrollo económico, social y ambiental, así como la importancia de las prácticas agrícolas tradicionales sostenibles, asociadas a la biodiversidad y el aprovechamiento de sus recursos.

La Declaración reafirma la voluntad del grupo de impulsar una política regional de Cooperación Sur-Sur y Triangular que tenga en cuenta las características y necesidades específicas de las diversas áreas y subregiones incluidas dentro de la CELAC. En ese sentido, reconoce al Caribe insular y Centroamérica, así como los países en la costa norte de América del Sur con áreas costeras bajas, como las subregiones de mayor vulnerabilidad desde el punto de vista económico, social y medioambiental.

La Comunidad se pronunció por continuar contribuyendo al esfuerzo de reconstrucción y desarrollo de Haití, de conformidad con los ámbitos prioritarios definidos por su Gobierno, y con pleno respeto a su autoridad y soberanía.

También insta a los estados miembros a seguir avanzando en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio e insiste en la importancia crucial del proceso intergubernamental de formulación de la Agenda de Desarrollo Post 2015, que deberá ser abierto, transparente e inclusivo.

Destaca que la naturaleza global del cambio climático requiere de la cooperación de todos los países, en conformidad con la responsabilidad histórica de cada cual por este fenómeno, para acelerar la reducción global de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y la adopción de medidas de adaptación.

En otro apartado del texto, la CELAC reitera el carácter latinoamericano y caribeño de Puerto Rico y compromete al organismo a seguir trabajando en el marco del Derecho Internacional para lograr que la región de América Latina y el Caribe sea un territorio libre de colonialismo y colonias.

Igualmente la Comunidad manifiesta su rechazo a las listas y certificaciones unilaterales por parte de países desarrollados que afectan a países de la América Latina y el Caribe, en particular las referidas al terrorismo, narcotráfico, trata de personas y otras de similar carácter.

“Ratificamos el Comunicado Especial aprobado por la CELAC el pasado 5 de junio, que rechaza la inclusión de Cuba en la denominada Lista de Estados que promueven el terrorismo Internacional del Departamento de Estado de los Estados Unidos”, subraya la Declaración.

Igualmente, la CELAC reitera su más profundo rechazo a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales y, en específico, llama al gobierno de los Estados Unidos de América a que ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero que impone a Cuba hace más de 50 años.

Por otra parte, confirma su respaldo a los legítimos derechos de Argentina en la disputa de soberanía por las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, e insta a que dicha disputa se resuelva por la vía pacífica y de la negociación.

Se apoya también el proceso de diálogo que se lleva a cabo en La Habana, entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), así como se saluda los avances logrados mediante la consecución de acuerdos en dos importantes puntos de la agenda.

En la Declaración de La Habana, la CELAC expresa su más seria preocupación por la grave situación humanitaria y de seguridad en Siria y reitera que solo un proceso político inclusivo liderado por los sirios podrá conducir a la paz en ese país. También toma nota con satisfacción del acuerdo preliminar entre Irán y el Grupo 5+1 en Ginebra sobre el programa nuclear de la nación persa, lo cual demuestra que el diálogo y la negociación son la vía para dirimir las diferencias entre los estados.

En el texto se destaca además la celebración, por primera vez en las Naciones Unidas, de una Reunión de Alto Nivel sobre Desarme Nuclear, en la que la CELAC reafirmó la necesidad urgente de avanzar hacia la eliminación total y general de las armas nucleares de forma transparente, irreversible y verificable.

De acuerdo con la Declaración de La Habana, la CELAC se congratula por el establecimiento del Foro CELAC-China y del Mecanismo de Diálogo con la Federación de Rusia, elementos que pueden redundar positivamente en las actividades de la Comunidad.

También se hace referencia a la labor del organismo latinoamericano y caribeño para concertar una Hoja de Ruta para el diálogo y la cooperación con actores extraterritoriales como Sudcorea, Turquía, Japón y el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo.

En otro orden, se manifiesta el apoyo del grupo de 33 naciones al proceso preparatorio de la II Cumbre CELAC-Unión Europea, a celebrarse en Bruselas en el año 2015.

Granma

Sugieren que Alicia en el País de las Maravillas fue escrita con ayuda de drogas

Han pasado casi 150 años desde la publicación de Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, el 24 de mayo de 1865, y este clásico de la literatura británica sigue alimentando mil y una interpretaciones. Una de las más extendidas es que su atmósfera disparatada solo pudo ser concebida con la ayuda de drogas.

No olvidemos que, en tiempos de Lewis Carroll –seudónimo del matemático inglés Charles Lutwidge Dodgson–, el opio y un brebaje alcohólico que lo lleva como ingrediente, el láudano, se consumían legalmente. A esto hay que añadir que Carroll sufría jaquecas, por lo que pudo acudir a un remedio fuerte para aliviarlas. De hecho, existe un trastorno llamado síndrome de Alicia en el País de las Maravillas o micropsia, que consiste en ver las cosas distorsionadas y que precisamente causan las cefaleas agudas.

Lo cierto es que muchos han apreciado en las setas mágicas ingeridas por la protagonista, el narguile que fuma la oruga o la sonrisa suspendida en el aire del gato de Cheshire, referencias claras a las drogas. Esta lectura de la obra fue especialmente popular durante los años 60, cuando hacían furor el LSD y otros psicotrópicos. Pero la mayoría de los expertos en la novela, que tuvo su continuación con Alicia a través del espejo (1871), no quieren ni oír hablar de esta posibilidad, pues simplemente ven un derroche de imaginación con el único objetivo de entretener.

Cuba propondrá en la CELAC declarar a América Latina como zona de paz

Cuba planteará declarar a América Latina como zona de paz durante la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) que reunirá los días 28 y 29 de enero en La Habana a jefes de estado y representantes de los 33 miembros de este organismo de integración regional.

Cuba considera “de mucha importancia” que en esta cumbre se apruebe esa declaración, según el viceministro de Relaciones Exteriores de la isla, Abelardo Moreno, en declaraciones realizadas a medios locales.

“Ya desde hace años nuestra región es una zona libre de armas nucleares (…) pero creemos que no es suficiente. Creemos que es preciso que los jefes de estado y de gobierno de la región lleguen al acuerdo de que cualquier diferencia, cualquier conflicto, siempre se resuelva por las vías del diálogo de la negociación y que nunca se llegue ni a la amenaza ni al uso de la fuerza”, explicó en entrevista a la televisión cubana.

Moreno confirmó que en estos días previos a la cita de la Celac ya se están discutiendo “a distancia” el proyecto de declaración política que aprobarán los países miembros (todos los de América menos Estados Unidos y Canadá), así como el plan de acción del organismo para 2014.

Se prevé que la Celac discuta también unos 26 comunicados especiales sobre temas como el rechazo al bloqueo económico que Estados Unidos mantiene desde hace más de medio siglo sobre Cuba, el reclamo de Argentina sobre las Malvinas y otros asuntos trasnacionales y de políticas culturales.

La Habana última estos días los preparativos para acoger la segunda cumbre de la Celac, cuyo programa previo comenzará el próximo fin de semana (25 y 26 de enero) con reuniones de los coordinadores nacionales del organismo.

Para el lunes 27 se prevé una reunión de los ministros de Relaciones Exteriores de la región y los días 28 y 29 se celebrará la cumbre de jefes de estado y de gobierno.

En esa cita, Cuba entregará la presidencia pro témpore del organismo, que ha ejercido durante 2013, a Costa Rica.

(Con información de agencias)

El surco hace el milagro

No creo que hayan sido significativas en cifras la siembra y recogida de guayaba que hicieran jóvenes cubanos y norteamericanos en tierras de Ceballos. Lo significativo es que pudieran compartir sus realidades desde la tribuna más auténtica de la fraternidad humana y la solidaridad.

Un grupo venido de la Universidad Bautista de Missouri, en los Estados Unidos, llegó a Ciego de Ávila invitado por la Iglesia Bautista Enmanuel, como comienzo de las actividades que realizará, por su aniversario 40, la Coordinación Obrero Estudiantil de Cuba (COEBAC), que se celebrará el 10 de octubre de este año, de la cual el pastor bautista Eduardo González es su coordinador a nivel nacional.

Entre el amplio programa que abarca celebraciones litúrgicas, conferencias, encuentros culturales y visitas a lugares históricos, tuvieron un “ágape” agrícola con jóvenes cubanos, creyentes y no creyentes, en un ambiente no nublado por las diferencias, sino bajo el sol de las similitudes de los pueblos.

También sostuvieron un intercambio con Yohanka Rodríguez Núñez, delegada del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) en Ciego de Ávila, quien les habló de los propósitos de esa institución por hermanar a las naciones y la lucha solidaria “por regresar a casa a los Cinco hermanos presos, injustamente, en cárceles norteamericanas”.

Sobre la experiencia agrícola, Carelia Chaviano Iglesias y Roberto Luis Castro, la primera de la Universidad Mayor General Máximo Gómez y el segundo de la de Ciencias Pedagógicas Manuel Ascunce Domenech, coincidieron en que, además de la posibilidad que brindan encuentros como este de ejercitar el idioma, que ambos estudian en sus carreras, con nativos de Estados Unidos, constituye una experiencia inolvidable, en tanto “ellos pueden comparar la visión que tienen de los jóvenes cubanos dada en su país, con la que, realmente, es, si tenemos sueños y aspiraciones comunes, de manera que ello contribuye, también, a romper con el bloqueo norteamericano impuesto durante tantos años a nuestra Isla”.

Por su parte, dos de los jóvenes integrantes de la delegación, Gregory Moon y Ashley Jones, expresaron que compartir, y en especial con los cubanos, da la posibilidad de acercamiento entre ambos pueblos, de contrastar cultura y realidad entre los pueblos, porque, afirma el primero que “‘ojos que no ven, corazón que no siente’ y ellos han mirado y han sentido, han descubierto, de primera mano, la amabilidad y la solidaridad de los jóvenes cubanos”.

Ashley agregó que, “al final, nos damos cuenta de que somos iguales, que nos gusta trabajar y embarrarnos las manos de tierra para hacer algo justo. Y esta experiencia con jóvenes cubanos, que son igual que nosotros, nos da la oportunidad, en un futuro, que, desde nuestros diferentes perfiles, podamos ayudar a mostrar a los norteamericanos el verdadero rostro de Cuba”.

Edward Walsh, promotor de este viaje, quien ha visitado Cuba en más de 40 ocasiones, expresó que “encuentros como este validan el propósito y la razón por la cual vinimos acá. Yo pienso que cuando las personas se conocen y empiezan a hacer amistad, sus vidas se unen para siempre, de modo que esto favorece, poco a poco, el cambio de las relaciones entre ambos países”.

Así mismo, Jerry Carmichael, capellán del grupo, dijo que “uno de los mandamientos de Dios es cultivar la tierra para que dé frutos y esta experiencia de compartir una actividad agrícola me hace pensar en una vieja sentencia norteamericana que dice que ‘conocerme es amarme’, y cuando los seres humanos nos conocemos, nos damos cuenta cuán similares somos”.

Eduardo González, pastor y coordinador de la COEBAC, concluyó que “esta experiencia es una más por demostrar al mundo lo que los pueblos pueden hacer, aun cuando las políticas muchas veces no lo favorecen, como es el caso de la del gobierno de los Estados Unidos, de manera que los cristianos también estamos llamados a tender puentes de entendimiento que terminen con el bloqueo a Cuba, como parte de nuestro compromiso de fe en la búsqueda de un país mejor”.

Invasor

Médicos avileños en 33 naciones

Unos 1 854 colaboradores de la provincia de Ciego de Ávila influyen en el mejoramiento de los indicadores de salud de 33 naciones del mundo, cifra que se incrementará en los próximos días con los 180 que partirán hacia Brasil.

Hasta la fecha prestan ayuda solidaria 453 especialistas en Medicina General Integral y 301 en otras disciplinas médicas, al igual que 127 estomatólogos, 346 enfermeros, 531 técnicos, 17 electromédicos, y 79 trabajadores de apoyo.

De estos profesionales la mayor fuerza se encuentra concentrada en tierras venezolanas, a partir de los acuerdos de cooperación con ese hermano país, y 165 ofrecen servicios en el gigante suramericano.

Para cumplir con los compromisos internacionales y garantizar la presencia de los galenos en los Consultorios del Médico de la Familia, en la provincia se realizó un profundo análisis de los recursos humanos existentes, según explicó a Invasor digital el doctor Fernando Trujillo Sánchez, director provincial de Salud.

La estrategia, que forma parte de la segunda etapa del proceso de Regionalización Asistida iniciado en el sector en el año 2010, permitió liberar a 161 médicos de las funciones administrativas y reincorporarlos a la Atención Primaria de Salud, así como también reforzar las visitas a los hogares de ancianos y maternos por parte de los geriatras y obstetras, respectivamente.

Invasor

penas un año después del triunfo de la Revolución, el 15 de enero de 1960 el Comandante en Jefe Fidel Castro afirmó que el futuro de Cuba tendría que ser necesariamente de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento.

Pronunciada en medio de una coyuntura caracterizada por la creciente agresividad del gobierno de los Estados Unidos, el terrorismo de la contrarrevolución interna y la puesta en práctica de un grupo de acciones dirigidas a resolver los graves problemas económicos y sociales heredados del régimen anterior, la premonitoria frase puso de manifiesto la firme voluntad política de los nuevos líderes de la nación de impulsar el desarrollo científico como premisa indispensable para crear riquezas con nuestros propios esfuerzos y alcanzar la plena soberanía.

Testigo de esta colosal e inédita obra que es el haber partido prácticamente de cero y construir un sólido andamiaje de hacer ciencia, en un país pobre con escasos recursos en el breve lapso histórico de poco más de cinco décadas, el Doctor Ismael Clark Arxer (La Habana, 1944), presidente de la Academia de Ciencias de Cuba por más de tres lustros, ofrece a Granma sus valoraciones sobre el significado de aquellas palabras expresadas por Fidel, los principales aportes de estos 55 años, y los retos que plantea al sector el proceso de actualización de nuestro modelo económico.

“A mi manera de ver, esta visionaria percepción por parte de Fidel del papel impulsor de la ciencia hacia un desarrollo futuro determinó que se abriera todo un nuevo período de la historia social de la ciencia en Cuba, que hace unos años me atreví a denominar, y no por simple mimetismo verbal, como período revolucionario. Hasta entonces en el país hubo científicos, algunos muy notables, pero no ciencia en el sentido social.

foto: alberto borregoDoctor Ismael Clark Arxer, presidente de la Academia de Ciencias de Cuba.

“Es bueno recordar que por ciencia puede entenderse en primer lugar la forma rigurosa de obtener y comprobar nuevos conocimientos, incluyendo dentro de ciertos límites la predicción de hechos futuros (el método científico). También puede verse como la parte de la actividad social a la que se dedican los investigadores, técnicos, innovadores y todos aquellos que en general aplican ese conocimiento en la vida práctica, la cual encuentra reflejo en instituciones y procesos sociales definidos (hoy hablamos con mayor propiedad, de ciencia, tecnología e innovación); y el bagaje de conocimientos y procedimientos de efectividad probada para comprender el mundo que nos rodea e interactuar con él (el saber científico).

“En Cuba existieron precursores que utilizaron y desarrollaron la primera acepción, como Finlay y Poey, sin embargo, las otras dos facetas eran prácticamente imperceptibles en la sociedad anterior a la Revolución.

“Cuando valoro lo sucedido en el país en la década de los 60 en esta esfera, prefiero hablar de fundación y expansión. Para expresarlo en forma muy apretada, en esos años se dieron saltos de gigante en la formación y entrenamiento de personal que habría de dedicarse profesionalmente a la investigación científica a tiempo completo o en conjunción con la educación superior.

“También hubo avances notables en el fomento de la práctica científica en la vida universitaria y en la creación de instituciones dotadas de los recursos informativos y materiales necesarios.

“En lo personal durante esos años me sentí ‘reclutado’ siendo todavía un estudiante. Ya en un plano más profesional, considero que los hechos posteriores en Cuba y en el resto de la región han confirmado lo correcto de la visión consistente en apostarle a la ciencia para cosechar de ella instrumentos de transformación social y bienestar humano.

—¿En su opinión cuáles han sido los resultados más apreciables de la ciencia cubana desde 1959 a la fecha?

—”Tratar de consignar un listado de elementos particulares puede resultar engañoso y siempre susceptible de discrepancias puntuales. Mas, si se piensa en segmentos de la vida social como tal, pueden apreciarse influencias innegables de signo positivo. Así por ejemplo los logros cubanos en materia de salud serían impensables de no estar sustentados sobre una base firme de personal calificado, incluyendo sistemas tecnológicos propios, que hacen posible aprovechar lo más avanzado del conocimiento mundial aplicable a esa esfera”.

Si el bloqueo norteamericano no ha dañado más la salud de los cubanos es en virtud de nuestra ciencia, enfatizó.

“La inserción a tiempo del país en la llamada ‘revolución de la biología’ nos ha colocado en la situación de contar con un rubro productivo de alto valor agregado. Me refiero a las producciones del sector biotecnológico y farmacéutico cubano, que muchos califican como el caso de progreso industrial de esa esfera más exitoso fuera de los países desarrollados.

“No menos importante ha sido la contribución de los científicos cubanos a la descripción, caracterización e inventario de las riquezas naturales del país. Nuestro territorio es pequeño, frágil y muy vulnerable a eventos adversos de origen natural o antrópico. Justipreciar el valor de lo que tenemos es condición indispensable para hacer un uso racional de esos recursos, proteger los más valiosos y vulnerables, además de preservar el bienestar de los ciudadanos a través de servicios científicos muy avanzados, como los sistemas de alerta temprana.

“El actual reto de afrontar el cambio climático y sus impactos sería mucho más difícil y con menores posibilidades de éxito de no existir la base de conocimientos acumulados en estos años acerca de nuestro medio natural.

“No temo mencionar también entre los resultados el paso de una agricultura totalmente empírica a una aplicación cada vez más consecuente de conocimientos indispensables para el correcto manejo del suelo, de los cada vez más escasos recursos hídricos disponibles y todo ello a partir de variedades productivas y paquetes tecnológicos obtenidos gracias a los esfuerzos científicos de muchos años.

“Es conveniente anotar, además, que en estas décadas y sobre la base de las investigaciones sociales, hemos multiplicado el conocimiento y la comprensión de componentes, procesos y características de nuestra propia identidad como nación, su historia, rasgos distintivos y devenir histórico, incluyendo sus contradicciones principales.

—¿Qué repercusión tuvo el período especial en la esfera de la ciencia y la tecnología?

—”Creo que el impacto adverso del período especial se dejó sentir en todo el sector científico, si bien con matices diferentes en las distintas ramas. No puede olvidarse que la práctica de la ciencia demanda en sí misma el consumo y la inversión de recursos de diverso carácter.

“Sin duda fue un hecho muy notable que ningún centro científico resultara cerrado a pesar de las importantes limitaciones, pero no es menos cierto que ha habido afectaciones en la base instrumental para la investigación, por ejemplo, o en el nivel de actualización de las bases de datos referentes al país, debido a dificultades para realizar expediciones, muestreos y otras actividades de campo, lo que habrá que procurar revertir cuanto antes en todo lo posible en dependencia de las disponibilidades del país.

—¿Cómo valora la situación actual de la ciencia en Cuba y de qué manera puede insertarse en el proceso de actualización del modelo económico?

—”Durante varias décadas el esfuerzo científico de Cuba superaba ampliamente a la media de los países de la región y eso explica el nivel en que nos encontramos. Sin embargo, en los últimos años varios indicadores específicos de la actividad de ciencia y tecnología en América Latina y el Caribe tienden a irse por encima de los nuestros.

En el país hay acreditados 232 entidades de ciencia, tecnología e innovación, de los cuales 132 son centros de investigación propiamente. “Actualmente hay un proceso de reordenamiento de estos con énfasis en el logro de una mayor racionalidad en el aprovechamiento de los recursos humanos y materiales disponibles y la maximización de los resultados de la actividad.

“De hecho el mayor desafío actual estriba, a mi modo de ver, en preservar al máximo, en medio de las actuales dificultades económicas, el potencial humano todavía disponible y lograr su permanencia, motivación y renovado compromiso con la actividad.

“A su vez, se hacen indispensables formas renovadas de intervinculación de ese potencial científico con la práctica social y muy en particular con los procesos productivos, en correspondencia con las transformaciones que se derivan de la actualización del modelo económico.

“Creo importante anotar que un mayor y más efectivo impacto de la ciencia sobre la producción material y espiritual del país no solo depende de los trabajadores del sector o de las universidades y centros de investigación. La esfera productiva necesita también incorporar con urgencia formas de gestión y utilización del conocimiento a la altura de la producción contemporánea, así como fortalecer y profundizar sus relaciones con el sector científico, incluyendo su participación en el financiamiento de investigaciones y servicios encaminados a elevar la productividad y asegurar la calidad competitiva de sus producciones.

“Del ritmo y del resultado de ese complejo y apasionante proceso me parece que dependerá, en buena medida, la rapidez con que el país logrará avanzar por la senda del desarrollo. Sin duda, la ciencia puede contribuir mucho más al bienestar de la sociedad”.

Granma