Archivo por días: 22 Diciembre, 2014

Siempre tuvimos la convicción del regreso, dice antiterrorista cubano .P.L.

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El antiterrorista cubano Ramón Labañino afirmó que siempre creyó en el tiempo del regreso y de la felicidad, pues nunca perdió la convicción de que volvería a su patria junto a su familia y su pueblo.

Labañino, Gerardo Hernández y Antonio Guerrero, los tres luchadores cubanos contra el terrorismo que aún permanecían en cárceles de Estados Unidos 16 años después de su arresto en la ciudad de Miami, arribaron a La Habana el pasado 17 de diciembre.

“Yo todavía estoy levitando. Han sido tantas emociones”, confesó Labañino durante un diálogo con Prensa Latina, en el cual narró los últimos momentos vividos en cautiverio.

El cambio nuestro -indicó- fue muy brusco. “Nosotros a las tres de la mañana del 17 de diciembre todavía éramos hombres presos y de pronto a las cinco de la mañana ya estábamos tomando un avión y a las ocho éramos libres”.

Saltamos de manera brusca de la prisión a la libertad, y ese proceso transitorio apenas nos permitió reaccionar emocionalmente, acotó.

Ha sido todo tan impactante y la realidad supera en mucho las expectativas, señaló el Héroe de la República de Cuba, título que ostenta junto a sus compañeros Hernández y Guerrero, así como Fernando González y René González, quienes ya estaban en Cuba luego de cumplir íntegramente sus sentencias.

Sobre el instante en que al llegar a suelo cubano pudo fundirse en un abrazo con sus familiares, sus hijas y en especial su esposa, Elizabeth Palmeiro, comentó que experimentó algo único, una ternura infinita y acotó que la relación de ambos “se creció con las adversidades”.

Pasamos períodos muy difíciles –recordó- y mi esposa siempre estuvo al lado mío, en las buenas, en las malas, cuando aún tenía cadena perpetua más 18 años, ella me dijo ‘contigo hasta el final y te voy a ver al fin del mundo’, no se me olvida esa frase.

Después “cuando me dieron 30 años fue lo mismo, Elizabeth me reiteró que seguiría conmigo hasta el final, ‘seremos dos viejitos y estaremos luchando’, y aquí estamos hoy”, enfatizó Labañino, mientras envuelve con la mirada a la mujer que estuvo en la retaguardia durante todos estos años.

También agradeció al movimiento de solidaridad su constancia y batallar por la causa de los Cinco, como son identificados a nivel mundial.

Rememoró que el primer contacto directo con los amigos solidarios lo tuvieron en 2009 cuando lo resentenciaron en la corte de Miami, “yo quería saltar las barreras de la escolta y de las cadenas y abrazarlos a todos”.

Pero lo único que pudo hacer entonces fue enviarle un beso a su esposa y alzar uno de sus brazos “en señal de victoria, la victoria de la dignidad y el coraje, y el que uno nunca se doblega”. Con ese espíritu de invictos los Cinco regresaron a casa.

El 28 de febrero el pueblo cubano le dio la bienvenida en La Habana a Fernando González, quien un día antes había abandonado una cárcel federal en Arizona. Al tocar tierra cubana declaró que a su libertad le faltaba un pedazo hasta tanto sus “hermanos Gerardo, Ramón y Tony (Antonio)” no estuviesen en la patria.

Han transcurrido apenas 10 meses y se ha completado la libertad de los Cinco. “A partir de ahora quedan el amor y los nuevos retos, las nuevas tareas que nos asigne la Revolución. Volvimos y lo más importante: listos para lo que sea”, concluyó Ramón Labañino.

Los Cinco fueron detenidos el 12 de septiembre de 1998 en Miami mientras daban seguimiento a los planes de grupos violentos dedicados al terrorismo contra Cuba.

Durante un juicio irregular, carente de garantías, según expertos, los declararon culpables y los sentenciaron en 2001 a largas penas en prisión.

Gerardo Hernández cumplía la sanción más severa: doble cadena perpetua más 15 años.

El evangelio según José Otero. Invasor

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Así se llama uno de mis maestros, José Otero, quien nunca necesitó que el mismísimo José de la Luz y Caballero le prodigara la celebridad en una frase: “Instruir puede cualquiera, educar, solo quien sea un evangelio vivo”. Segura estoy de que lo sabía, mucho antes de que la Pedagogía lo situara frente al aula de una escuelita rural, casi perfecta.

¿Habrá tenido un buen maestro? ¿Quién le enseñaría a serlo? ¿A cuántos tataramaestros les deberé lo que soy? No sé cómo, la verdad. Solo sé que el hombre que estaba destinado a ser un soplo de aprendizaje, apenas el maestro de quinto y sexto grados, 20 meses en la vida de una estudiante que, perfectamente, podría haber olvidado hasta su nombre se convirtió en su evangelio.

• Celebran Día del Educador en Ciego de Ávila

En cambio, sé por qué. Eso puedo contarlo en detalles; no ahora que se acerca el 22 de diciembre y todos abrazamos con el pensamiento a nuestros paradigmas con pizarrón, sino cualquier día en que, frente a la hoja en blanco, trate de recordar a José Otero: el maestro. Confieso que mi adoración nada tuvo (o tiene) que ver con el amor. Una se enamora de los profes de la Secundaria, fantasea con los del Pre y puede que ame en silencio a los de la Universidad, pero, al menos hace 20 años, nadie deliraba con ser la novia de un maestro primario.

La primera de sus clases fue en silencio. Solo mirarlo y detallar en su imagen la pulcritud de espíritu y presencia que ahora denominamos “porte y aspecto”. Pues Jose, así sin tilde le decían, llevaba siempre un pantalón con filo, unos zapatos untados de betún y una camisa con un peine en el bolsillo para retocar la mota que la grasa moldeaba, ligera, porque la raya estaba incrustada de un modo en el cráneo del maestro que jamás vi una curva en su cabeza. Daba la impresión de un metodólogo ministerial y, encima, hablaba con una cadencia y una corrección que no había R o S que se le escapara. El aula era otra cosa cuando él entraba y decía “buenos días”.

Luego impartía la otra clase, la de las asignaturas del ciclo. Lengua Española, Historia… Recuerdo que me dio una exclusiva el primer día, justo cuando entregaba el libro y ante aquella carátula recién estrenada, año 1996, exclamé: ¡Yumáaaatica!

“¡Esa palabra no existe en Español!”, dijo furioso. Y debo haberlo mirado perpleja, pues los niños del barrio tenían colecciones de estuches, cosas lindas que venían “de La Yuma”, de donde, suponía, habría de venir todo lo bello que recibiera en mi vida. Ahí mismo olvidó el plan de clases y aprendí a usar un diccionario.

Lo peor que hacía era halar la patillita y rápido soltaba a quienes no aprendían a amortiguar el estirón, estirándose bien. Aquello era más una amenaza que un castigo en su intento por frenar la bandada de chiquillos malcriados y desobedientes que se creían los reyes de la escuela por cursar sexto grado.

Mano dura, sugería mi madre. Pero el maestro nunca tuvo mano dura, solo carácter. Eso sí, carácter después de las 4:00 de la tarde, carácter los sábados y los domingos, carácter por las noches en la sala de video… Parecía que el maestro Jose viajaba con su aula, como un caracol. Era una escuela andante, diciendo siempre qué era lo correcto, inquiriendo por lo mal hecho al punto de que los domingos de travesuras peligrosas, “¡corre, que viene el maestro!”, sonaba más temeroso que “¡por ahí viene tu mamá… con un cinto!”

Y no es que el maestro fuera severo, es que aleccionaba y a los 11 años no queríamos que nos recordara por qué no debíamos hacer lo que hacíamos. Cosas de muchachos que suelen minimizarse y terminan siendo cosa de hombres, deformados; un riesgo que con él no corrimos.

Tal vez imagine lo mucho que aprendimos, aunque quizá ni sospeche que encabeza una lista honrosísima de maestros queridos que cada alumno, en Cuba, despliega por estos días: Teonila, Amado, Alcides, Enrique, Adriano, Milena, Pitaluga… Todos al lado izquierdo del pecho, donde un reservado tiene él, José Otero, evangelio vivo, no solo porque respira, sino porque todavía da clases. ¡Y qué clases!

Celebran Día del Educador en Ciego de Ávila. Invasor

No por casualidad el municipio de Florencia, ubicado en el noroeste de la provincia de Ciego de Ávila, resultó sede de las actividades provinciales por el Día del Educador, la decisión responde a importantes resultados en materia de docencia.

Y es que los educandos y los profesionales del magisterio de ese montañoso territorio consiguieron índices de asistencia y puntualidad por encima de los provinciales, sobresalieron en los exámenes de ingreso a la Educación Superior y avanzaron en los diferentes parámetros que tiene en cuenta el sector.

Desde luego que en este terruño —distinguido por trascendentales triunfos en la labor educacional como: ser el primer municipio libre de analfabetismo en la antigua provincia de Camagüey y conseguir igual peldaño en la batalla por el sexto grado en Cuba— los docentes no conciben retroceso alguno.

De ahí que en esta jornada fueron múltiples los reconocimientos para homenajear a esos hombres y mujeres que cada día llegan a las aulas cargados de sabiduría dispuestos a compartirla con esos niños, adolescentes y jóvenes que tienen en sus manos la encomienda del mañana.

Interesa a productores agrícolas de Estados Unidos comerciar con Cuba. La Jornada.

Las ventas de productos agrícolas estadunidenses a Cuba alcanzaron un máximo de más de 710 millones dólares en 2008, antes de la recesión, pero cayeron a 350 millones de dólares en 2013.

El sector agrícola de Estados Unidos tiene gran interés en un comercio más libre con Cuba. De trigo al arroz o a los frijoles, la industria se presenta como uno de los mayores beneficiarios del plan del presidente Barack Obama para aliviar las restricciones económicas y de viaje impuestas contra el gobierno de la isla comunista.

Las exportaciones agrícolas han sido una de las pocas excepciones al embargo estadunidense en vigor desde hace medio siglo, aunque han estado sometidas a normas engorrosas, como pagos en efectivo por adelantado antes de enviar los productos, y que los pagos se gestionen a través de bancos de otros países que cobran elevadas tarifas por sus servicios.

Como consecuencia, los países de América Latina y Asia con menos restricciones y una financiación más fácil han ganado cuota de mercado en los últimos años.

La eliminación de estas barreras comerciales hará que los productos agrícolas estadunidenses sean “mucho más competitivos en precio” en Cuba, dijo el miércoles el secretario de Agricultura, Tom Vilsack, luego de que el gobierno de Obama anunció sus planes para restaurar las relaciones diplomáticas y tratar de persuadir al Congreso para levantar el embargo.

Los principales grupos agrícolas de Estados Unidos, incluyendo la Federación Americana de Agricultura y la Unión Nacional de Agricultores, así como los negocios líderes del sector como Cargill, han defendido durante mucho tiempo la normalización de las relaciones comerciales con Cuba, un mercado de 11 millones de consumidores, a unos 145 kilómetros de las costas estadunidenses.

Las ventas de productos agrícolas estadunidenses a Cuba alcanzaron un máximo de más de 710 millones dólares en 2008, antes de la recesión, pero cayeron a 350 millones de dólares en 2013, según el Consejo Económico y Comercial.

Pollo congelado, soya, productos derivados de ella y maíz son los principales productos que Cuba compra ahora en el país.

Es difícil cuantificar cuánto podrían suponer estos cambios para el comercio agrícola entre ambas naciones, dijo C. Parr Rosson III, jefe del departamento de economía agrícola en la Universidad Texas A & M, pero calculó que podría aumentar a 400 o 450 millones de dólares en un par de años.

Realizadora de Ciego de Ávila participa en festival de cine francés. Sayli. Invasor

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Las ventanas, cortometraje de ficción de la realizadora de Ciego de Ávila Maryulis Alfonso Yero, representará a Cuba en el prestigioso certamen cinematográfico Festival de Cortometraje Clermont-Ferrand 2015, en Francia.

Fotograma del corto de ficción Las ventanas.

Para enero de 2015 está fijada la participación de la joven realizadora avileña, residente en la capital cubana, quien cursa el tercer año de Dirección de Ficción en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV).

El corto Las ventanas, un guión de la propia Alfonso Yero, se acerca a la experiencia de vida de una joven agobiada por la rutina que la envuelve, y es una versión del cuento homónimo de la escritora Anna Lidia Vega Serova.

De esta autora cubana, la realizadora avileña ya había adaptado con anterioridad Misericordia, mientras estudiaba la especialidad de Dirección en la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA).

Las ventanas mereció a inicios de este año el Premio a Mejor Fotografía en la Muestra Joven ICAIC, gracias al hermoso trabajo de Ernesto Calzado. Trabajaron además en el corto Víctor Quintanilla (-Diseño de Banda Sonora), Víctor Jaramillo (Mezcla), Pablo Milanés (Música de créditos), Grether Rasúa (Dirección de Arte) y Luís Najmías Jr. (Montaje).

Según el sitio www.cubacine.cult.cu en esta edición del Clermont-Ferrand fueron inscritos 5927 filmes, “de los cuales se escogieron 77 para la Competencia y 30 para el Laboratorio”.

La muestra cinematográfica francesa había nacido en 1979, por iniciativa de un cine-club estudiantil de Clermont-Ferrand. De acuerdo con el citado medio digital, “la presencia de filmes cubanos en el evento, tiene varios años de tradición”.

En 2012 el evento dedicó un espacio de debate y exhibición a lo más contemporáneo de la producción cubana y en 2013 compitieron Camionero (Sebastián Miló, 2012) y Kendo Monogatari (Fabián Suárez, 2012).

En la carrera de Maryulis Alfonso Yero, quien se desempeñaba como editora en la Televisión Avileña antes de mudarse a La Habana, sobresalen también materiales como Macho y Óleo.