Archivo por meses: Noviembre 2015

Juan amores. Jose Aurelio Paz

Juan-Amores

Me permitió tomarle la foto si escribía de él en los periódicos. Cosa que incumplí hasta el día de hoy, porque había extraviado aquella imagen entre mis desorganizados archivos, recordándome lo torpe que soy.

La tomé una fría mañana de febrero del año 2012, como quien se bebe un chocolate. Andaba yo recorriendo la calle Obispo, de La Habana, con unos amigos, cuando apareció, de pronto, con su impecable traje, su sombrero y su bastón, en perfecta combinación azul, pero sobre todo con su bien templada voz, cual si se tratara del mismísimo Benny redivivo.

Juan Amores se llamaba este artemiseño que se anunciaba excéntrico musical de gran valía por las populosas calles. Como se leía en su pequeña maleta tenía, entonces, 88 años. Ahora no sé si aún estará vivo, pues no me lo he vuelto a encontrar en mis viajes a la capital.

En aquel breve encuentro le pregunté si lo que traía en la valija eran las partituras que interpretaba. Negó con la cabeza. Miró a ambos lados como quien teme a ser sorprendido por la Interpol y me dijo bajito: “Son las cartas de amor de las enamoradas que he tenido a lo largo de todos estos años.”

Curioso como soy le pedí que me dejara leer, al menos, una, pero volvió a mover la cabeza y sentenció: “Si lees una sola línea se cumple el maleficio. Pierdo la voz y nunca más me mira una mujer.”

Y como los grandes divos, que pensaba haberle dedicado demasiado tiempo al intruso, dijo correctamente, mientras se quitaba y se ponía el sombrero otra vez en gesto caballeresco: “¡Con su permiso!” Y dándome la espalda se puso a mirar hacia el interior de un bar en la Habana Vieja, con cara de seductor graduado en la universidad de la calle, buscando, quizás, a su próxima víctima amorosa, mientras me lo imaginaba la encarnación de un romántico vampiro que ha asumido ese color al chuparle, con sus afiladas canciones, la sangre azul a sus princesas.

Ahora, que el remordimiento me muerde en lo más profundo, te juro Juan Amores que, aunque estés todavía en este mundo o te hayas ido a otros lares a cantar los boleros del Bárbaro del Ritmo, no fue a propio intento que te olvidé en alguna carpeta de mi desastrosa computadora, de manera que trato de enmendar mi falta con estas breves letras menos dulces y melodiosas que tu potente voz, pero igual de agradecidas, si quizás te hayas llevado contigo la historia deslumbrante de un hombre que supo vivir su vida, como el gran Sinatra, “a su manera”

¿Cuántos somos y qué hacemos en Ciego de Ávila?. Invasor

Ciego de Ávila está entre las provincias cubanas con mayor cantidad de población económicamente activa en edad laboral, el 62,4 por ciento del total de habitantes, según una publicación reciente de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEi).

El sector terciario de la economía grupa la mayor cantidad de trabajadores de la provincia

En Características de la población económicamente activa según el Censo de Población y Viviendas de 2012 , la máxima instancia de las estadísticas en Cuba refleja que el territorio avileño posee, a su vez, la edad media más baja de la nación, estimada en 40, 78 años.

Por otra parte solo el 17,9 de su población está en edad post laboral (hombres mayores de 62; mujeres mayores de 57). Esto significa que Ciego de Ávila disfruta en la actualidad de un bono demográfico que la sitúa en mejores condiciones para enfrentar el desarrollo socioeconómico de cara al futuro inmediato, aun cuando es de las tres provincias más pequeñas, atendiendo a la cantidad de habitantes.

Este bono, sin embargo, desaparecerá a la vuelta de unos años, pues el grupo de edades con mayor cantidad de personas económicamente activa en la Isla es el de 40 a 49 años. Tal realidad, si bien indica que la fuerza laboral cuenta con suficientes años de experiencia, también, y visto a la luz de la baja natalidad del país, plantea retos a mediano y largo plazo, ya que no existirá reemplazo y saldrán más personas que las que entran a este segmento etáreo.

Los datos son el resultado del análisis de la información recogida en el Censo de Población y Viviendas realizado en 2012, que estimó en más de cinco millones 22 000 la cantidad de personas mayores de 15 años aptas para el trabajo en Cuba.

De acuerdo con el documento, la gran mayoría de los habitantes de Ciego de Ávila viven en zonas urbanas, y de la población económicamente activa (199 329), el 63,24 por ciento son hombres y el 36,7 son mujeres.

Por municipios el sector terciario de la economía reúne la mayor cantidad de trabajadores, seguido por el primario y el secundario.

Asimismo, en comparación con el Censo de 2002, los avileños con nivel superior terminado aumentaron en número. Hoy más del 10 por ciento de la población aquí tiene un título universitario, de manera que podría estar mejor preparada para optar por puestos de trabajo que precisan alta calificación.

El material publicado por la ONEi también señala que la tasa de desocupación, indicador que refleja a aquellas personas que buscan activamente empleo y que por diferentes razones no lo encuentran, es relativamente baja, 3,5 por ciento en el 2012.

En Ciego de Ávila premian la artesanía cubana. Invasor

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Momento en que el Premio Nacional de la Plástica, Nelson Domínguez, entrega el galardón de Premio a la maestría al holguinero Vladimir Sánchez Pérez

El reparador de sueños, talla en madera del artista artesano de la provincia de Holguín, Vladimir Sánchez Pérez, se alzó con el Premio a la maestría técnica que otorgó el jurado de la XXII Feria Nacional de Arte Popular, al dejar inaugurado su salón en la desde la galería del Consejo Provincial de las Artes Plásticas, Raúl Martínez, en Ciego de Ávila, territorio sede.

Asimismo, la propia obra obtuvo uno de los dos Premios colaterales que otorgó la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y la Galería de los Oficios, juntamente con Francisco Rodríguez Martín, de la capital, por Conjunto de bodegones, ensamble de madera y otros materiales.

El avileño Jorge Duménigo ganó el Premio a la maestría con materiales novedosos, por sus piezas trabajadas a partir de pequeños caracoles; el de escultura popular fue para las tallas sin título del holguinero Oscar Pérez Reyes y el referido a la pintura popular para Yenia Álvarez Rodríguez, de la provincia de Camagüey, por sus acrílicos sobre lienzo con temas campesinos, a través de la llamada pintura “nif”.

Y como ya Invasor había anunciado, el Premio a la maestría artística por toda la obra, en esta ocasión, fue concedido a Virgen María Sánchez Rodríguez, de la provincia de Granma.

Armando Valcárcel Guevara, especialista que integró el jurado, al leer el acta especificó que de 232 piezas presentadas al concurso en las modalidades de pintura, bordado, talla en madera y metales, entre otras, la curaduría del salón llegó en su proceso de decantación a la cifra de 152, expresivas de la riqueza artesanal de la Isla y de la tradición.