Los turnos médicos ruedan por Ciego de Ávila. Invasor

Para que cientos de pacientes no pierdan su turno en hospitales de la provincia y fuera de ella, Salud y Transporte llegaron hace años a un acuerdo que se mantiene vivo

Con independencia de cuántas quejas, insatisfacciones o sugerencias pueda tener la población, y las tiene, Ciego de Ávila ha mantenido durante años, y a contrapelo de las más agudas escaseces, una alternativa que, de modo lamentable, no todas las provincias lograron implementar: la transportación de pacientes con turnos médicos, desde todo el territorio hacia los hospitales Doctor Antonio Luaces Iraola, de la ciudad cabecera y Roberto Rodríguez Fernández, en Morón, además de asegurar igual servicio para quienes reciben tratamiento de Oncología en Camagüey.

Viejos, lentos, en algunos casos bajo asedio popular… estos ómnibus siguen siendo una alternativa a favor de miles de pacientes avileños

Si la visión de la Salud avileña se hubiera quedado ceñida al estrecho prisma de atender al paciente, o si los administrativos del sector se hubiesen dejado atar por la carencia de ómnibus, combustible, neumáticos, baterías… hoy cientos de personas necesitadas de atención médica fuera de sus municipios de residencia, tuvieran que pagar la fortuna que, desafortunadamente, no tienen para viajar hasta los mencionados hospitales, o peor aún: renunciar a ello.

Los turnos médicos ruedan Pastor 2Pero las alianzas, como suele decirse con frecuencia ahora, y los convenios de trabajo entre organismos no existen para la formulación teórica o abstracta, sino para aterrizarlos con la mayor concreción.

¿Cómo se trasladarían, diariamente, hasta Camagüey pacientes y familiares, si no funcionara este ómnibus?

“Y eso fue lo que hizo Salud con nosotros desde hace muchos años: firmar un contrato mediante el cual garantizamos servicio de transporte, cada día, de lunes a viernes, desde Florencia, Chambas, Ciro Redondo, Primero de Enero y Bolivia hacia el hospital de Morón, y desde Gaspar, Baraguá, Venezuela y Majagua hacia el hospital provincial, en Ciego de Ávila”, explica Edel Hidalgo Sorís, especialista principal de Operaciones en la Dirección Provincial de Transporte.

“Como se sabe, con igual frecuencia garantizamos un ómnibus Yutong, y en su defecto otro igualmente climatizado y apto para trasladar hasta Camagüey a los pacientes que reciben quimioterapia. Ahora, en mayo, por ejemplo, son 23 viajes, en un recorrido que abarca unos 220 kilómetros, entre ida y regreso, con un consumo aproximado de 2 300 litros de combustible en el mes. Por ahí, se puede deducir que no es poco lo que destina el territorio para garantizar esta opción que incluye, aproximadamente, 230 viajes cada mes, dentro de la provincia, mediante el llamado medibús o guagua de los turnos médicos”, agrega.

ADELANTE LOS AGRADECIDOS

Parada en el punto de donde sale el ya mencionado transporte hacia Camagüey, la joven Kirenia Bravo Gómez aguarda con su pequeña hija Mayelys Rabí Bravo, de apenas ocho años de edad. El sosiego que denota su semblante es solo apariencia; en el fondo está preocupada. Quiere ganar tiempo e ir directamente a aquel hospital. Ni siquiera sabe si habrá capacidad en el ómnibus. La Licenciada en Enfermería Yunaisi Hernández González va llamando, uno por uno, a cada paciente.

“Por favor, la mamá con la niña”, dice con delicadeza. Kirenia suspira. Ese gesto es apenas el preludio de una sensibilidad que raya en la excelencia allá, en el hospital agramontino.

Tal es la opinión de Marciana Peña Torriente y Juana Elena Ávila Gutiérrez, tras haber recibido 17 y 21 sesiones, respectivamente, de radiación, no encuentran la frase exacta para agradecer “el privilegio de contar con esta guagua, que no nos cuesta ni un centavo; el trato del chofer, la ayuda de la enfermera y, sobre todo, la atención que nos dan los técnicos, médicos y todo el personal camagüeyano, quienes aseguran hasta almuerzo para nosotros y para los acompañantes.

“Porque Salud podrá tener insuficiencias y muchas cosas que mejorar, pero lo que funciona bien hay que reconocerlo y este es uno de esos casos”, enfatiza Juana Elena.

Similar es la opinión de Magalys Valdés Ortega, vecina de Gaspar, quien tuvo que hacer uso, en varias ocasiones, del ómnibus destinado a los referidos turnos, por razones de atención médica para su hija Alejandra. “Es una gran comodidad saber que por solo 2:00 pesos, esa guagua recoge aquí, en el policlínico, traslada hasta Ciego de Ávila, va dejando pacientes en el hospital o en otras instalaciones de Salud, espera hasta el último caso, a la hora que sea, y luego regresa.”

Los turnos médicos ruedan Pastor 3Ello no significa que todo marche a la perfección o que no haya determinados criterios.

Marciana (a la izquierda) y Juana Elena: dos avileñas agradecidas de un servicio que ojalá tuvieran todas las provincias del país

Quienes residen en Punta Alegre, por ejemplo, siempre van a desear que el medibús incluya a ese poblado costero, aún cuando, como sensata opción, se coordinó con Transporte para que, tarjeta en mano, priorice en la primera salida, desde allí, a los pacientes que estará esperando el mencionado ómnibus, en Chambas, para partir hacia Morón, según detalla la doctora Midely Sánchez Rodríguez, directora de Salud en el municipio.

Su homólogo en Majagua, el doctor Juan Rafael Rasúa Hernández, revela tranquilidad con respecto a un mecanismo como ese, que continúa beneficiando a gran cantidad de personas, previa valoración y remisión, desde luego, por parte de los especialistas.

Aún así, a veces el río suena y no es por gusto. Entre habitantes de Ciro Redondo, Chambas, Venezuela y Bolivia, por ejemplo, hay preocupación porque en ocasiones viajan, prácticamente, más personal de Salud, estudiantes y gente de la calle que acompañantes y pacientes, con las consiguientes molestias para estos últimos, que son, en definitiva, para quienes está concebido ese servicio.

Y no es que enfermos y familiares pretendan excluir de modo inflexible a personas que también necesitan viajar, mucho más si lo hicieran por razones de trabajo dentro del propio sector de la Salud. El asunto, por lo visto, apunta más a su flanco organizativo, de manera que no pierda esencia ni se perjudique algo que se definió con claridad desde hace años y que, en general, la población agradece.

El servicio, por tanto, prosigue ahí, día a día, dentro del territorio y fuera de él, enriquecido por el deferente apoyo que ofrecen taxis para trasladar a personas que requieren tratamiento de hemodiálisis.

Ver, en fin, las llagas que aquejan a organismos como el de Salud, puede y tiene que devenir constante ejercicio de terapia visual contra lo que infecta. Pero no perdamos la capacidad de apreciar lo que oxigena… sin renunciar al derecho y al deber de opinar, sugerir y, sobre todo, actuar para que ningún servicio retroceda

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